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Relato de un náufrago: Resumen,características y más

Conozca el relato de un náufrago, que cayó al mar desde un barco militar, y tuvo que sobrevivir a la deriva, durante 10 días. Te invito a conocer esta gran historia y sumergirte en ella.

Resumen de Relato de un náufrago

El Relato de un náufrago es una novela, basada en un hecho real ocurrido en el año 1955, escrita por el colombiano Gabriel García Márquez,  premio Nobel de Literatura en el año 1.982. Según las noticias oficiales, el destructor Caldas, de la Marina de Guerra de Colombia, regresaba de Alabama. En la travesía, sufrió los embates de una fuerte tormenta  en el Caribe que ocasionó la muerte de diez marinos. Una obra grandiosa, que no debes dejar de conocer es  Crónica de una muerte anunciada, te encantará.

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relato de un náufrago

El gobierno colombiano se dedicó a la búsqueda de sobrevivientes y al cabo de un tiempo los declaró desaparecidos o muertos. Lo sorprendente fue que , a los pocos días se presento un muchacho de unos veinte años a la redacción de El Espectador, periódico donde trabajaba el periodista  García Márquez y dirigiéndose a él, le contó que vivió durante diez días navegando en una balsa, sin comer, ni beber.

A través de largas sesiones de conversación, el marino Luis Alejandro Velasco, le narró  el terrible episodio vivido.Producto de estas entrevistas, García Márquez escribió el reportaje “Relato de un Náufrago”. Podemos decir que las vivencias del marino fueron una verdadera odisea ya que su viaje estuvo plagado de peripecias desafortunadas. Te recomendamos ver La Odisea

Sorprende la gran memoria del náufrago.Sin haber llevado un diario escrito, recordó todos los incidentes. Tal vez te guste leer también El diario de AnaFrank

Consecuencias políticas de Relato de un náufrago

El artículo periodístico de Gabriel García Márquez se convirtió en una denuncia   política contra el gobierno del dictador Gustavo Rojas Pinilla, militar que llegó al poder mediante un golpe de estado.

El hecho de que un destructor   perteneciente a la Marina de Guerra se encontrara transportando artículos electrodomésticos, actividad que no le estaba permitida, causó molestias en la población.

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A lo anterior se suma la mentira con la que trataron de encubrir el accidente en el mar. Decir que el suceso se debió a una tormenta y no al  exceso de peso que cargaba el barco, dio pie a manifestaciones de protesta.

En represalia por revelar la verdad, el gobierno de Colombia expulsó del país al escritor, quien tuvo que residenciarse en París.

Resumen por capítulos  de Relato de un náufrago

A continuación se hacen un breve resumen de cada capítulo de Relato de un náufrago; en el orden y con los mismos títulos títulos del libro .

 Capítulo I. Cómo eran mis compañeros muertos en el mar

Luis Alejandro Velasco permanecía en Mobile, Alabama, formando parte de la tripulación del destructor A.R.C. Caldas,   perteneciente a la Marina de Guerra de Colombia.

Permaneció ocho meses en el puerto, esperando que terminaran las reparaciones.  En las noches libres,  él y sus compañeros  se dedicaban a salir con las respectivas novias  y a beber en la taberna Joe Palooka. La noche antes de zarpar hacia Colombia,el marino Luis Alejandro Velasco pensaba en su familia y de pronto se sintió invadido por  extraños presentimientos.

Había visto la  película “El Motín del Caine” y temía que le sucediera lo mismo que a los marineros de ese barco, el cual   estaba  comandado  por un capitán neurótico. Presa del insomnio, pasó la noche sin dormir. Era tanto su temor que había planeado  dejar de ser marino, una vez que llegara a Cartagena de Indias.

Los invitados de la muerte

El primer día de viaje no hubo contratiempos, reinaba un ambiente de cordialidad entre la tripulación. Los marinos hacían bromas entre ellos hasta  que se presentó el fuerte oleaje.

Capítulo II. Mis últimos minutos a bordo del “barco lobo”

El 26 de febrero, a la hora de almuerzo navegando por  el Golfo de Mexico, el barco empezó  a moverse  Durante la noche el  mar se movía tanto que inclinaba la nave, algunos marinos se marearon.

Empieza el baile

Ordenaron el paso  a babor, el barco estaba escorando a estribor y la intención era equilibrarlo con el peso de la tripulación. En la mañana las olas reventaban en el puente y bañaban la cubierta.

 Un minuto de silencio

Esperaban que les ordenaran soltar la carga. Es una acción lo que se llama “zafarrancho de aligeramiento” en el argot de los marineros . En medio de las inmensas olas del Caribe, el barco escoraba cada vez más. Les ordenaron colocarse los salvavidas, pero nada que los mandaban a   aligerar el peso de la carga. La ola los empujó a algunos marinos fuera del barco,entre ellos iba Luis Alejandro Velasco.

Capítulo III. Viendo ahogarse a cuatro de mis compañeros

A punto de ahogarse,  escuchó los gritos de sus compañeros. Entre las cajas que flotaban en el mar, había dos balsas; una desapareció pero pudo llegar a la otra.  Aún así mantuvo la esperanza de que no tardarían en salvarlo.

 Solo tres metros

Trató de salvar a sus compañeros remando con vigor, pero no pudo acercarse.

Solo

Vio el reloj  y comprobó que solo  habían transcurrido diez minutos desde la última vez que vio la hora en el destructor. En la balsa se consoló pensando  que  sería rescatado.

Capítulo IV. Mi primera noche en el Caribe solo

En la tarde la fuerza de la brisa disminuyó. Se dio cuenta de que tenía una herida en la rodilla, que le había sangrado y ya estaba seca.

La gran noche

Anocheció y se distrajo contemplando el cielo. Pasó su primera noche solo en el Caribe, hasta pensó en lo que haría cuando viera a un avión sobrevolando la zona: agitaría la camisa para llamar la atención del equipo de salvamento que, suponía él, no tardaría en llegar.

La luz de cada día

En la mañana experimentó gran alegría, al punto de sentirse verdaderamente feliz, por primera vez en su vida.

Un punto negro en el horizonte

Sintió que un avión se acercaba y agitó la camisa, seguro de que lo verían, pero el avión siguió del  largo.

Capítulo V. Yo tuve un compañero en la balsa

“Pero pronto me di cuenta de que me había equivocado: el avión no venía hacia la balsa. Cuando vi crecer el punto negro me pareció que pasaría por encima de mí cabeza. Pero pasó muy distante y a una altura desde la cual era imposible que me vieran”.

Me habían visto

Estaba agobiado por la sed y divisó otro avión que se dirigía hacia la balsa,  y hasta logró “distinguir” a un hombre que lo observaba con binóculos desde la cabina, ¡me han visto!, exclamó. Pero el avión se alejó del lugar.

Los tiburones llegan a las cinco

En la tarde se presentaron los tiburones que merodeaban la balsa para alimentarse de los peces. Con la llegada de la noche le sobrevino el terror. Contemplaba la Osa Menor para sentirse menos solo.

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Un compañero en la balsa

Estando con los ojos cerrados ve a su amigo Manjarrés  que le señala las luces de un puerto. La sed y el hambre lo acosan. La claridad del amanecer sustituyó  las luces del puerto: estaba delirando,.

Capítulo VI. Un barco y una isla de caníbales

El náufrago comenzó a perder la memoria, aunque contaba los días que pasaba en el mar, llegó a confundir la cuenta.

Barco a la vista

En la noche volvió a ver a su amigo Manjarrés, quien le señaló las luces de un barco. Desesperado remó hacia la dirección de la nave, pero éste se esfumó en el océano. ¿Te gusta la novela psicológica? Puedes darle un vistazo a El Túnel

Recordó con obsesión un, libro titulado  El Marinero Renegado que relata la historia de un marino,  durante la guerra su barco chocó contra una mina. Se refugió en una isla habitada por caníbales y lo cocinaron vivo.

Siete gaviotas

Se alegró cuando se dio cuenta de que siete gaviotas sobrevolaban la balsa, era señal de la cercanía a la costa.

Capítulo VII. Los desesperados recursos de un hambriento

Tomó una de las aves y la despedazó para satisfacer el hambre, pero no pude comerla y la tiró al mar.

Yo era un muerto

Imaginó que su familia lo lo habría dado por muerto (como en efecto ocurrió). El hambre le hizo sacar unas tarjetas del almacén de Alabama que guardó en los bolsillos. Estaba húmedas y sintió un gran alivio en la garganta. Se tragó  la papilla de cartón y pensó que iba a sobrevivir.

¿A qué saben los zapatos?

Hizo intentos por despegar las suelas de los zapatos sin lograrlo. Deseaba masticar las botas. Esa noche pudo dormir.

Según García Márquez el náufrago relata: “Si hubiera tenido una navaja habría despedazado los zapatos y hubiera masticado tiras de caucho. Era lo más provocativo que tenía al alcance de la mano. Traté de separar con las llaves la suela blanca y limpia. Pero los esfuerzos fueron inútiles. Era imposible arrancar una tira de ese caucho sólidamente fundido a la tela. Desesperadamente mordí el cinturón hasta cuando me dolieron los dientes. No pude arrancar ni un bocado”.

CAPITULO VIII. Mi lucha con los tiburones por un pescado

Intentó en vano  agarrar un pescado, pero los peces le atacaron produciédo le pequeños heridas en la piel

¡Un tiburón en la balsa!

Estimulados por la sangre de las heridas los tiburones se arremolinaron alrededor de la balsa, arremetiendo contra los peces. En eso un pez grande, tratando de huir saltó y cayó en la balsa. El naufrago lo despedazó acuciado por el hambre, guardó un trozo. Quiso lavarlo en el mar pero un tiburón se lo arrancó de las manos.

“Instintivamente, agarré un remo y me puse a descargar el golpe de muerte: estaba seguro de que el tiburón se había metido en la balsa. Pero en un instante vi la aleta enorme que sobresalía por la borda y me di cuenta de lo que había pasado. Perseguido por el tiburón, un pez brillante y verde, como de medio metro de longitud, había saltado dentro de la balsa. Con todas mis fuerzas descargué el primer golpe de remo en su cabeza”

Mi pobre cuerpo 

Sin dejar de sentir asco se comió la mitad del pescado y dejó de sentir sed.

CAPITULO IX. Comienza a cambiar el color  del agua

El tiempo empezó a dar visos de tempestad, pero no llovía. Creyó que podría recoger agua en sus botas. Llevaba siete días en el mar.

El oleaje era mucho más fuerte que el del día del accidente. Una enorme ola volteó la balsa, pero pudo, dando unas brazadas abordarla de nuevo.

Mi buena estrella

No podía quejarse, si esa ola lo hubiera atacado en la tarde, habría sido víctima de los tiburones.

El sol del amanecer

Casi sin respiración y atormentado por la sed, vio una gaviota adulta y pesada que se posó en la balsa Esto le hizo pensar que estaba cerca de la costa. No sentía hambre y tomaba con frecuencia sorbos de agua de mar.

El siete de marzo se percató de que el agua cambiaba de color azul a verde.Podía identificar el límite entre los dos colores. Este hallazgo, unido a la presencia de gaviotas lo convenció de la cercanía de la costa.

CAPITULO X. Perdidas las esperanzas hasta la muerte

Al llegar la noche logró dormir, la balsa se deslizaba suavemente. La gaviota que se había posado en la mañana, continuó allí. El náufrago la apretó contra su cuerpo con ternura hasta que la dejó libre

Con la piel hecha jirones y el cuerpo sangrando empezó a perder la esperanza de llegar a tierra.

Quiero morir

Él sabía que cuando la zona de los pulmones es expuesta al sol durante demasiado tiempo, las quemaduras   pueden  afectar  la respiración. Se acostó boca abajo. No sentía dolor y sí una indiferencia total hacia la vida. El delirio lo transportó hasta Nobile, allí vio al dependiente judío del almacén donde compraban ropa.  En una tarima bailaba una mujer con el vientre descubierto y todos tomaban cerveza. Se acostó dispuesto a morir, pero antes dio un beso a la medalla de la Virgen del Carmen.

La raíz misteriosa

Nunca supo de dónde salió aquella extraña raíz que vio en el piso de la balsa. La mordióy le supo a sangre. Llegó a pensar que tal vez fuera venenosa pero aún así se la comió

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CAPITULO XI. Al décimo día, otra alucinación¨: la tierra

En la noche revivió mentalmente todo lo vivido después del accidente. Era incapaz de distinguir entre el delirio y la realidad. Empezó a tomar conciencia de su cuerpo, sintió dolor en la rodilla y el viento frío del amanecer.

¡Tierra!

A las cuatro de la madrugada miró el reloj. Un poco más tarde, cuando el cielo se puso azul, vio frente a él, una fila de cocoteros.

Pero,¿dónde está la tierra

quiso remar, pero casi  había perdido los remos en su lucha con los tiburones. Además no tenía fuerzas. La corriente arrastraba la balsa hacia los acantilados

Decidido se lanzó al mar y comenzó a nadar. Llevaba entre los dientes la medalla dela Virgen del Carmen.

CAPITULO XII. Una resurrección entierra extraña

Llegó a la orilla y se desplomó en el suelo. Acostado en la playa buscó con la mirada algún vestigio de presencia humana. Y  lo encontró cuando pudo ver una cerca de alambre.Por momentos llegó a creer que se encontraba en Jamaica al ver, caminando por la playa, a una joven negra, acompañada de un perro. La joven se percató de su presencia y huyó espantada.

Después se le acercó un hombre y Luis Alejandro  le preguntó que en cuál país estaba. Se sorprendió cuando le respondió que estaba Colombia. Le contó al hombre que era un náufrago  de la tripulación del Caldas.

CAPITULO XIII. Seiscientos hombres me conducen a San Juan

Montado en un burro lo llevan a una casa pero no le dan de comer, antes debía verlo el médico. Insiste en contar su historia pero al parecer a nadie le interesaba conocerla. Solo lo alimentaban con agua azucarada.

Tragándose la historia

Dámaso Imitela, que asi se llamaba el hombre que lo encontró en la playa avisó a la policía en el pueblo de Mulatos. Entonces todos los agentes y sesenta hombres del  caserío se dispusieron a auxiliarlo.

El cuento del fakir

En una hamaca agarrada a dos palos lo llevaron hasta San Juán. Allí el médico le avisó que lo llevarían a Cartagena en avioneta.

“Íbamos al aire libre, pero hacía tanto calor como en un cuarto cerrado, a causa de las lámparas. Los ocho hombres se turnaban cada media hora. Entonces me daban un poco de agua y pedacitos de galleta de soda . Yo hubiera querido saber hacia dónde me llevaban, qué pensaban hacer conmigo.

Pero allí se hablaba de todo. Todo el mundo hablaba, menos yo. El inspector, que dirigía la multitud, no permitía que nadie se me acercara para hablarme. Se oían gritos, órdenes, comentarios a larga distancia. Cuando llegamos a la larga callecita de Mulatos la policía no dio abasto para contener la multitud”.

CAPITULO XIV. Mi heroísmo consistió en no dejarme morir

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En el Hospital Naval de Cartagena le pusieron un guardia para que no hablara con nadie. Los periodistas tenían prohibido entrevistarlo.

Historia de un reportaje

Un reportero disfrazado de médico simuló examinarlo,le hizo unas prerguntas y le pidió que le hiciera el dibujo de un buque con flechas y letreros. Al siguiente día lo publicó en primera página del periódico.

 El negocio del cuento

De ser un desconocido pasó a ser una celebridad. Fue condecorado por el Presidente de la República y ascendido a   Cadete. Lo entrevistaron en la radio y en la televisión y contaba su historia cada vez que quería. Llegaron a considerarlo un héroe.

“He contado mi historia en la televisión y a través de un programa de radio. Además, se la he contado a mis amigos. Se la conté a una anciana viuda que tiene un voluminoso álbum de fotografías y que me invitó a su casa. Algunas personas me dicen que esta historia es una invención fantástica. Yo les pregunto: Entonces, ¿qué hice durante mis diez días en el mar?”Fin de Relato de un náufrago.

Características de  Relato de un náufrago

En el relato de un náufrago, el escritor  narró la tragedia ocurrida mediante catorce entregas que mantuvo en vilo a los lectores del periódico El Espectador. García Márquez relata que la tormenta nunca ocurrió y solo se trató de una fuerte marejada que provocó la caída de una carga y arrastró a los hombres al mar.

Con esta narración, el escritor dejó muy mal parado al gobierno de Colombia de esa época, el dictador Gustavo Rojas Pinilla y a la Marina de Guerra colombiana. Además de que negó la supuesta tormenta, dijo que la carga era de un contrabando de electrodomésticos, que también se perdió en el mar.

El náufrago llegó casi moribundo a la costa de Mulatos en Colombia. Después de los primeros auxilios lo trasladaron a Cartagena, donde fue recibido como héroe.

Corrieron noticias falsas que pretendieron ocultar la verdad de lo ocurrido, con la carga de contrabando. El gobierno obligó a García Márquez a exiliarse y el marino perdió su carrera.  Posteriormente    decidió publicar el reportaje en el libro titulado relato de un náufrago, por lo cual fue demandado por el marino náufrago, quien aspiraba ser el dueño absoluto de los derechos de autor. No te pierdas el realismo mágico de 100 años de Soledad   

Lugar  y tiempo de Relato de un náufrago

El Relato de un náufrago se desarrolla entre el puerto de Mobile, en Alabama y las costas de Colombia. El 22 de febrero  le avisan a la tripulación que zarparán dentro dedos días. El 28  de ese mes ocurre la tragedia y el náufrago llega el 9 de marzo de 1955  a las costas de Mulatos. Dos días después lo trasladan a San Juan de Urabá y luego a Cartagena (Colombia).

Personajes del relato de un naufrago

Personajes principales

Luis Alejandro Velasco: oficial de bajo rango de la Marina  de Colombia, tiene apenas veinte años y forma parte de la tripulación del destructor A.R.C.  Es valiente y fantasioso. El único que se salva y cuenta la historia.

Personajes secundarios:

Luis Rengifo. Compañero  de litera de Luis Alejandro Velasco. Dormía en la parte de abajo.

Mary Adress. Novia de Luis Alejandro, en Mobile.

Ramón Herrera.Marinero de bajo rango, le gustaba imitar cantantes, buen compañero de juergas.

Miguel Ortega.

Cabo de Artillería. Sufrió de mareos durante la marejada.

Jaime Martínez Diego:Oficial de Operaciones. Muerto en el mar.

Elías Sabogal:Jefe de Máquinas.

Julio Amador Caraballo: Sub-Oficial Primero.

Eduardo Castillo: Almacenista.

Muchacha negra: l primer ser humano que Luis Alejandro ve  después del naufragio.

Dámaso Imítela: rescata a Luis Alejandro de la playa.

Análisis de Relato de un náufrago

En 1955  Gabriel García Márquez publica un reportaje en catorce entregas titulado “La verdad sobre mi aventura”. El escritor utiliza el recurso del narrador homodiegético,   artificio con el cual proporciona  verosimilitud  y  objetividad a la narración, como es  propio  del reporte periodístico. Al hablar en primera persona, hace que lo contado resulte creíble.

Sin embargo son notorios los elementos de ficción y el náufrago real se convierte en un personaje novelado. En el relato es un  hombre bondadoso y sensible.

En el prólogo de la novela publicada en 1970, García Márquez   presenta a Luis Alejandro Velasco como un mercachifle de su historia, cuando llega  al periódico y pregunta cuánto le pagan por contarla.  Así pues, en este prólogo se desprende que el Premio Nobel, a partir de un hecho real, inventó un personaje y convirtió el reportaje en una historia novelada.

Argumento de Relato de un náufrago

Este libro,  Relato de un náufrago, tal como lo dice el título, narra la historia de un oficial de bajo rango de la Marina   de Guerra de Colombia, que sufre un accidente a bordo del destructor A.R.C. Caldas y pasa diez días en una balsa en alta  mar. Sufre todas las penurias imaginables: hambre, sed, quemaduras, heridas, sangramientos,  terrores y hasta alucinaciones.

Las   corrientes  llevan la balsa hasta las costas de Colombia, donde es rescatado, después de diez días de haber sido empujado fuera del barco por una enorme ola. Los otros marineros que también cayeron al mar murieron ahogados. Al llegar a tierra firme fue ascendido a Cadete y  tratado como un héroe. Te  invitamos a leer La Ilíada    

Frases de Relato de un náufrago

“El agua de mar me aliviaba el dolor”

Me sentía acompañado y alegre con unas gaviotas que merodeaban la balsa

“No tenía hambre. Con más frecuencia que antes tomaba sorbos de agua de mar”

“Pensé que me estaba muriendo. Y esa idea me llenó de una extraña y oscura esperanza.”

“La sensibilidad desaparece y la razón comienza a embotarse hasta cuando se pierde la noción del tiempo y del espacio.”

“El heroísmo, en mi caso, consiste exclusivamente en no haberme dejado morir de hambre y de sed durante diez días.”

“Para sentirme menos solo me puse a mirar el cuadrante de mi reloj. Eran las siete menos diez. Mucho tiempo después, como a las dos, a las tres horas, eran las siete menos cinco. Cuando el minutero llegó al número doce eran las siete en punto y el cielo estaba apretado de estrellas. Pero a mí me parecía que había transcurrido tanto tiempo que ya era hora de que empezara a amanecer.”

“La única diferencia entre el fakir y yo era que el fakir estaba dentro de una urna de cristal.

“Sentía como si el agua me penetrara los huesos”

“El cielo estaba lleno de gaviotas que pasaban volando muy bajo. Yo sentía los fuertes aletazos sobre mi cabeza. Eran indicios inequívocos; el cambio en el color del agua, la abundancia de las gaviotas, me indicaron que esa noche debía permanecer en vela, listo a descubrir las primeras luces de la costa”.

“No sentía sed ni hambre. No sentía nada, aparte de una indiferencia general por la vida y la muerte. Pensé que me estaba muriendo. Y esa idea me llenó de una extraña y oscura esperanza”.

“Hay un instante en que ya no se siente dolor”.

“Traté de navegar hacia el otro lado, para equilibrar la embarcación, pero me lo impidió la fuerte correa de cuero amarrada al enjaretado”.

“El frío fue más intenso en las horas de la madrugada y me parecía que mi cuerpo se había vuelto resplandeciente, con todo el sol de la tarde incrustado debajo de la piel”

“Empecé a sentir frío. Es imposible permanecer seco un minuto dentro de una balsa. Incluso cuando uno se sienta en la borda medio cuerpo queda dentro del agua, porque el piso de la balsa cuelga como una canasta, más de medio metro por debajo de la superficie”

“A las ocho de la noche el agua era menos fría que el aire”.

Y por último, “Yo sabía que en el piso de la balsa estaría a salvo de animales, porque la red que protege el piso les impide acercarse”.

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