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Fariña: el libro prohibido sobre narcotráfico

“Fariña” es un libro controversial creado por el periodista y escritor español Nacho Carretero, quien hizo un meticuloso trabajo de investigación sobre la comercialización del narcotráfico a gran escala. El autor hace un recorrido por el camino trazado para el ingreso de las sustancias ilegales que llegaban a Europa desde las costas Gallegas. Debido a los testimonios de los implicados en esta cadena ilegal de venta y distribución, se ha denominado a Fariña, el libro prohibido sobre el narcotráfico.

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Acerca del libro

El libro “Fariña” cuyo título completo es “Fariña. Historia e indiscreciones del narcotráfico en Galicia”, es un excelente trabajo del autor, periodista y escritor Nacho Carretero, pues incluye el resultado de una exhaustiva investigación realizada en el peligroso mundo criminal de los líderes del narcotráfico en Galicia, el cual fue publicado en Septiembre de 2015 por la Editorial Libros del K.O.

El libro está estructurado en 12 capítulos, interesantes, muy bien escritos, que nos llevan por el submundo del narcotráfico en Galicia, desde los remotos inicios del contrabando en la Costa de la Muerte y La Raya hasta nuestros días; haciendo énfasis en la década de los 80, cuando la zona era peleada por los contrabandistas de tabaco y el comercio emergente de sustancias ilegales.

Desde el principio el libro causa revuelo por los detalles que se revelan en él y lo crudo de la pluma de Carretero, quien nos entrega un trabajo detallista y revelador sobre la manera en que se efectuaba la comercialización de las sustancias ilegales en los años 90, cuando estaba en pleno auge la entrada sin control de cargamentos que contenían este veneno mortal.

Luego de que se realizara su publicación en el año 2015 y hasta el mes de Marzo del 2018 el éxito había sido moderado con un promedio en ventas que alcanzó unos treinta mil ejemplares, revisados en unas 10 extraordinarias ediciones; sin embargo a finales del mes de Marzo, las autoridades publicaron una orden judicial donde expresamente se prohibía todo tipo de transacción comercial que involucrara al libro “Fariña”.

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Es debido a esta situación con la orden judicial cuando el público considera que al libro “Fariña” le habían practicado un secuestro por parte de las autoridades, cuya razón se sustentaba en denuncias de involucrados que eran nombrados en el libro, quienes alegaban que el autor los estaba difamando.

Esta orden emanada de las autoridades competentes quedó sin efecto cuando fue revocada en el mes de Junio de 2018, hecho que provocó que se disparara la demanda por el libro, para finales del mismo año las ventas alcanzaron los cien mil ejemplares, todos querían leer “Fariña, el libro prohibido sobre el narcotráfico”.

Debido al éxito obtenido con el libro y con los lectores ávidos de saber más detalles sobre la excelente obra de investigación realizada por el reportero Nacho Carretero, se lanza una serie de televisión que toca de cerca el tema planteado en el relato, la cual está bastante cercana a lo expresado en el argumento por el escritor; la serie basada en el libro lleva por nombre “Fariña”.

Secuestro del Libro “Fariña”

El secuestro del libro de Nacho Carretero tiene una base legal donde el ex alcalde de la ciudad de El Grove, Alfredo Bea Gondar, acusó de manera formal al autor de haberlo involucrado a propósito en acusaciones falsas e infundadas, escritas de manera explícita en el libro “Fariña”.

Debido a esto, el antiguo funcionario público procede a dar inicio a una querella legal por medio de una denuncia ante las autoridades con fecha de Enero del 2017, donde resultan agraviados tanto el autor y la editorial que publicó el libro de Nacho Carretero, alegando que tenía una causa legal para aplicar el artículo 738.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil por causa de difamación, injuria y calumnias hacia su persona.

En este sentido la juez Alejandra Fontana que pertenece al juzgado de instrucción número 7 de Collado Villalba, giró la orden para que desde el 5 de Marzo de 2018 se realizara un procedimiento que se llamó el “secuestro del libro Fariña”, tanto en su presentación en papel como el que se obtiene de manera digital.

La persona que establece la demanda (Alfredo Gondar) efectúa un depósito bancario con un total de 10.000 euros para lograr su cometido y sacar de circulación el libro, lo más resaltante del asunto es que este personaje es nombrado solamente en 3 líneas en la totalidad del texto.

Para dejar en claro que no estaban de acuerdo con esta ordenanza, el gremio de librerías de Madrid lanzó una herramienta digital donde se podía leer el libro a través de una página Web que presentaba la obra como si se tratara de Don Quijote, sin embargo el día 23 de Marzo del mismo año, el juzgado 7 de Collado Villalba ordenó el cierre de esta página con acceso al libro a través de internet.

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Afortunadamente, todo esto cambia y para el 22 de Junio de 2018 el secuestro del libro es revocado totalmente, debido a una orden de la Audiencia Provincial de Madrid, lo cual significa que podía venderse de nuevo sin ningún tipo de freno legal.

Sinopsis del libro “Fariña”

El libro “Fariña” nos relata una historia contemporánea sobre el lucro desmedido que obtuvieron los traficantes de sustancias ilícitas, comercializando un producto dañino y totalmente fuera de la legalidad, ya que proporciona enormes ingresos a expensas de la vida humana.

El nombre del libro tiene una explicación lógica, pues “Fariña” es la palabra con la cual se denomina en gallego a la harina y por relación directa con la apariencia de la cocaína, se le llama Fariña a este tipo de droga en particular de manera coloquial y regular, también recibe este nombre cualquier droga que tenga una apariencia similar al polvo blanco al que se hace referencia.

Aunque parezca increíble, en la década de los años 90 cerca de el 80% de la cocaína que ingresaba para ser distribuida por toda Europa, lo hacía por las costas gallegas.

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Principalmente el libro “Fariña” contiene testimonios recogidos de primera mano, en las propias declaraciones de los capos, quienes con sed de dinero fácil estaban al frente de organizaciones delictivas, que mantenían toda una red de crímenes y arrastraban a todo el que se interpusiera en sus planes de obtener dinero manchado de sangre inocente, el cual hacía crecer sus fortunas con cada nuevo cargamento que debían distribuir para vender.

Fueron de especial importancia para el autor, los argumentos de los testigos que trabajaron directamente para algunas de estas organizaciones criminales, algunos orgullosos del imperio que ayudaron a construir y otros llevando a cuestas escándalos de corrupción que explotaron en la opinión pública.

En el libro “Fariña” también podemos leer sobre los relatos de las experiencias de los pilotos que transportaban la mortal mercancía, quienes cuentan sobre las rutas y las personas con las cuales tuvieron que involucrarse, algunas incluso encargadas de resguardar la ley, como policías y jueces corruptos.

Nacho Carretero también recoge la versión de otros compañeros periodistas, que habían tratado durante mucho tiempo desenmarañar el peligroso e intrincado mundo delictivo, viéndose a sí mismos retratados de manera minuciosa en este escrito de Carretero.

Las madres de los jóvenes que sin saber de los riesgos de esta dura realidad, comienzan a transitar por este camino sombrío que con cada día que pasa se vuelve más siniestro y mortal, también tienen su voz en el libro, narrando el horror que se vive al tener un hijo adicto o traficante de drogas.

Galicia

La obra de Nacho Carretero llamada “Fariña el libro prohibido sobre el narcotráfico” se desarrolla en Galicia, una comunidad autónoma de España, situada en la parte noroeste de la península Ibérica, una región hermosa, con magníficos parajes que regalan a los lugareños y visitantes una abundante vegetación y toda una excelente costa en las riveras del océano Atlántico.

Debido a su privilegiada posición geográfica, disponía de puertos desde los cuales se facilitaría el embarque, desembarque y distribución del cargamento de drogas provenientes de los grandes países productores, hacia su destino final en las manos de los traficantes y de los toxicómanos integrantes de la cadena de muerte y dolor causada por uno de los mayores flagelos de la humanidad.

En algún momento de esa turbulenta época, Galicia entra en la mira de los grandes capos de la droga porque vieron en ella detalles que eran comunes a la ciudad de Sicilia, de los cuales eran muy notorios el atraso económico en el cual vivían sus habitantes y la existencia de una actividad ilegal que se había hecho regular, de modo que el contrabando por las principales vías de acceso a la ciudad representaba muy buenos ingresos a quienes se atrevieran a realizar dichas acciones.

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Poco a poco los capos del contrabando del tabaco se fueron adueñando del lugar, causando envidia y admiración por parte de las personas que hacían vida entre la desesperación y la pobreza extrema del lugar, quienes en su afán por salir de la situación de miseria que debían enfrentar a diario, adoptaron cierta tolerancia hacia la cultura delictiva.

Un aspecto importante explicado a detalle en el libro, es el papel que juegan las autoridades y los entes públicos, que además de ser cómplices de los delitos que se cometían dejaban sin castigo a los culpables de realizar dichas fechorías, iniciando un tiempo donde reinaba la impunidad, los sobornos y la compra de conciencias por parte de los criminales hacia los corruptos que ejercían cargos de alta jerarquía en las instituciones políticas y de seguridad ciudadana.

Es increíble la popularidad que tuvieron los grandes jefes del narcotráfico, su estilo notorio, prepotente, exhibicionista y hasta vulgar, queriendo demostrar que tenían fama y fortuna para hacer lo que se les antojara, esta situación logró dejar de lado al menos por un momento, lo siniestro de su lucrativo negocio en la mente de la población más vulnerable e impresionable, a la cual se llevó por delante el sistema social, político y económico de la región.

Uno de los aspectos que causa más controversia en el libro “Fariña” es la afirmación de que según Nacho Carretero, las mafias del crimen organizado que se fortalecieron en aquellos días de los 90 persisten hasta hoy, ya que han continuado realizando la comercialización de su cargamento de muerte sirviendo como puente a la distribución de la droga en toda Europa, lo cual es una prueba fehaciente de que el narcotráfico sigue más vivo que nunca en Galicia.

Resumen de “Fariña”

Nacho Carretero comienza su libro “Fariña” con una descripción totalmente magnífica y muy detallada de las costas de Galicia; en sus casi 1500 kilómetros de costa intrincada, con salientes y peñascos donde el peligro de un litoral agreste era menor que la posibilidad de brindar un lespacio donde se podía entrar y salir sin ser visto. Es un lugar propicio para el contrabando.

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Una de las partes más populares del área costera es “La Costa de la Muerte”, donde existían pueblos aislados con sus propias costumbres y cultura, gente que vivía sumida entre la pobreza y la ignorancia; desde aquí hasta el “Cabo Fisterra” la actividad que generalmente llevaba comida a la mesa era la pesca.

No obstante, cuando las aguas le jugaban malas pasadas a los barcos haciéndoles naufragar, los lugareños tomaban todo lo que podían robarle a estas embarcaciones. A veces las corrientes atrapaban barcos de todo tipo, donde las cargas sorprendían a los lugareños con cosas que nunca habían visto.

Frontera entre Galicia y Portugal

Mientras la situación en la costa era de sentarse a esperar la oportunidad para saquear las embarcaciones que por mala suerte sucumbían en la costa, tierra adentro las cosas se iban disponiendo de otra manera, en un lugar llamado ‘La raya seca’ se estaba formando un movimiento que se encargaba de introducir o sacar mercancía entre Galicia y Portugal.

Entre las cosas que comúnmente pasaban sin tener control alguno, estaban las medicinas, la comida, el dinero, armas y hasta personas, algunos inmigrantes que llegaban a estas tierras a probar suerte.

En estas zonas existía un área sin ley, tomando en cuenta su posición asilada y el tipo de personas que habían llegado para quedarse, se vuelve un territorio casi autónomo que no le rendía cuentas a nadie y que tenía un ‘Camino privilegiado’, una ruta que más de un contrabandista utilizó para transportar su mercancía.

La necesidad y el contrabando

Debido a la precaria situación económica que se tenía en la región muchas de las familias optaron por dedicarse al contrabando de mercancías, el cual fue tomando auge y lentamente fue pasando de ser pequeñas cargas en lanchas hasta llegar a grandes cargamentos moviéndose entre rutas definidas en una red de distribución y transporte que crecía de manera exponencial.

En la época de los años 60 el contrabando de tabaco reinaba en la zona, era por mucho, el más rentable de todo lo que se comercializaba, era traído desde Portugal y generaba cuantiosas ganancias para quien tenía los medios de transporte y almacén.

Poco a poco, los jefes del contrabando de tabaco se codeaban con los líderes de la zona, frecuentando los mismos lugares que los políticos, banqueros y alcaldes de la época. El negocio dejaba bastantes ganancias y convirtió a estos contrabandistas en envidiables empresarios.

A principio de los años 80 y luego de décadas de experiencia en estos turbios negocios, los capos gallegos del contrabando convirtieron a Galicia en el puerto de carga y descarga más importante hacia el mercado Europeo.

Se tiene conocimiento de que en estos años de apogeo del contrabando se efectuó una compra masiva de conciencias, ya que el dinero sobraba en un negocio totalmente próspero,  los sobornos se volvieron comunes y hasta esperados por los agentes aduanales, autoridades y banqueros que contribuían con el lavado de dinero para darle un cierto aire de legalidad a los ingresos originados por esta actividad.

La estrategia

Para realizar el contrabando se empleaba una estrategia que luego utilizarían los señores del narcotráfico en una época posterior, se trata de hacer cargas y descargas de los buques mientras estos están anclados en aguas internacionales; para esto utilizaban aviones y lanchas que llevaban la mercancía a tierra firme.

Antes de 1983 no hubo una ley que castigara el contrabando, cuando se logró implantar el castigo a los que se dedicaran a este tipo de actividad, el modo de vida que se tenía pasó a ser generalmente al margen de la ley.

Luego vino el salto, se pasó directamente de los cargamentos de tabaco a los alijos de hachís y cocaína, lo cual se hizo popular entre los jóvenes a quienes les encantó la novedad; por lo cual las organizaciones delictivas olieron una nueva fuente de dinero y emprendieron el camino en esa ruta mortal.

Los capos entraron en el juego, cada vez había más demanda de clientes ávidos por las sustancias, la escalada de dinero era fenomenal, así que se pensaron nuevas rutas, nuevos contactos, más sobornos y todo un nuevo mercado en el cual invertir, donde reinaba la impunidad y las autoridades se comportaban de manera excesivamente permisiva.

El negocio floreció en un instante, debido a que por un lado la falta de autoridad les facilitaba el juego y por el otro lado, los narcos se encargaron de lavar su dinero mal habido en Panamá, en negocios a nombres de terceros que les representaban jugosas ganancias sin relacionarlos directamente.

La conexión

Los carteles colombianos se encontraban en una crisis momentánea por los movimientos realizados por la DEA, quienes habían removido sus rutas y conexiones, las cuales habían sido utilizadas por ellos durante años; así que como parte de una estrategia de supervivencia se planteó una futura relación comercial con los capos Gallegos para dar entrada a su mercancía a Europa, y de esta manera extender y afianzar su negocio.

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Los envíos desde Colombia se empezaron a retribuir con excelentes ganancias, pero algo frenó la escalada de los narcos colombianos; en el año 1984 el cartel de Pablo Escobar asesinó al ministro de justicia colombiano y esto desencadenó una agresiva y dura lucha por terminar con la impunidad de los carteles.

Durante esta década la lucha de poderes se hizo intensa, cuando caía algún jefe delictivo era reemplazado inmediatamente por otro tanto o más astuto que el anterior, la policía muchas veces estaba confundida y no encontraba cómo hacer frente a las personas que tenían experiencia de años en el narcotráfico, otras veces los tentadores sobornos por parte de los criminales hacían difícil la permanencia de autoridades dignas de confianza.

Mucho del trabajo de los capos era coordinar los embarques, la distribución y el lavado de dinero que estas actividades generaban. A pesar de ser dinero ilícito, bajo la mirada complaciente de las autoridades ibéricas, el dinero generado ayudó a levantar la economía existente en Galicia, ya que la mayoría de los grandes empresarios del lugar tenían negocios relacionados con el narcotráfico.

El negocio

Las principales organizaciones criminales de Medellín, Cali y Bogotá, enviaron a sus hombres de confianza para que representaran los intereses de la empresa y supervisaran las operaciones de la misma en Galicia, de la misma forma los capos Gallegos enviaron a su gente de confianza a Colombia y Panamá para asegurar el blanqueo de capitales.

Se fueron fundando clanes, a pesar de que existía abundancia de mercancía y territorios para efectuar las operaciones, los criminales se organizaron en esquemas piramidales y tenían una jerarquía que debía ser respetada, siempre cuidando los intereses de la ‘familia’ y con una creciente desconfianza ante los socios eventuales.

El trabajo de las organizaciones de Galicia era recoger la cocaína en Colombia, hacerla llegar a Galicia cruzando el Atlántico y organizar la descarga y distribución de la misma, a manera de garantía de seguridad un representante de la organización viajaba desde Galicia con un billete de ida y se quedaba hasta que la operación estuviese completa, si algo salía mal sería el primero en desaparecer.

Los clanes más fuertes tenían su propia flota de lanchas y pesqueros, que utilizaban para movilizar la carga, casi siempre se camuflaban bajo la fachada de barcos viejo que ya no se podían utilizar sino para la pesca artesanal y los cuales estaban por supuesto a nombre de testaferros.

Ellos recibían las coordenadas del lugar donde debían recibir o entregar una carga, casi siempre se ubicaba a 200 millas de la costa en medio de aguas internacionales, donde debían hacer desaparecer a simple vista el cargamento. Cuando llegaba el cargamento a tierra era distribuido según convenios en autos sin luces que conducían a toda velocidad.

Los cargamentos más grandes se hacían a bordo de cargueros que ocultaban la mercancía en cajas de pescado importado. Las grandes organizaciones ubicadas en La Ría tenían su propia flota de camiones para el transporte hasta Madrid.

El negocio daba tantos dividendos que había dinero suficiente como para pagar en efectivo la contribución de todos los involucrados en que la carga llegara a destino: los armadores, pescadores, pilotos, los muchachos que se encargaban de desplazar la mercancía, los conductores de camiones, en fin a todos los que de una u otra manera eran considerados parte de la familia criminal.

El territorio Narco

Los resultados de la nueva ola de ricos no se hicieron esperar, las excentricidades y los lujos desmedidos estaban a la orden del día, de hecho competían entre ellos por ver quién tenía las propiedades más grandes o los carros más lujosos.

Se mencionaban cosas inverosímiles como una red de túneles por si debían emprender la huida, una bóveda solo para guardar el efectivo, múltiples casas, enormes terrenos, suntuosos yates y empresas fantasmas que estaban a nombre de testaferros corruptos.

La vida por esos días era de ostentación y lujo, pero también de peligro latente, siempre se tenía la idea de sospechar de los compañeros de negocio, de los involucrados en los sobornos, generalmente se debía tener la suspicacia suficiente como para detectar cualquier eslabón débil en la cadena.

Las extorsiones, los secuestros y el amedrentamiento estaban a la orden del día, golpizas, vigilancia constante y hasta gatos muertos colgados en los pórticos de los que estaban relacionados con el negocio era lo terriblemente común, algunos de los capos lucían como sacados de una película, con sus joyas vistosas, su ropa de marca, sus carros de lujo y su séquito.

Los capos más sonados por esta época, eran respetados y temidos por sus sangrientas venganzas a quienes osaban con delatarlos, por mencionar algunos: Sito Minanco,  Chaves Corvacho, Manuel Ozores Parrancho “Pincheiro”, Fernández Costas, José Agra, Manolo el Catalán, Danielito Carballo, José Alberto Aguín, José Garrido Gonzalez, Laureano Oubina, Manuel Charlín Gama y José Antonio Pouso.

Todos ellos implicados en los crímenes de corrupción, lavado de dinero, contrabando narcotráfico y muertes. Cuando caía preso alguno eran malas noticias para todo el clan, pues las conexiones se hacían de inmediato y los primeros en ser acusados casi siempre eran los familiares directos, a pesar de tener negocios de otra índole como fachada, era el tráfico de drogas lo que les dejaba el mejor ingreso.

Y así transcurrieron estos convulsionados tiempos, con arrestos, confesiones, soplones, sentencias e investigaciones que poco a poco dejaban en claro toda la red que operaba en Galicia, que se encargaba de obtener y distribuir la droga entre los locales, a la vez que servía como trampolín para internacionalizar el negocio.

Las madres contra la droga

Las generaciones a quienes les tocó vivir su juventud de libertinaje y consumo de sustancias sin ningún tipo de control sufrieron daños severos y es que esta era la otra cara de la moneda, la droga les dejaba a los grandes narcos, fortuna y una vida rodeada de lujos inimaginables para ellos hasta ahora, pero para los consumidores, jóvenes y viejos, adinerados o no, era una sentencia de muerte que tarde o temprano los alcanzaba.

Entrar en este mundo sin piedad era mortal, la vida no valía nada o peor aún, vale el dinero que tengas para comprar la droga. Este mundo estaba plagado de asesinatos por ajustes de cuentas, robos para cubrir la ansiedad por la próxima dosis, prostitución y trata de blancas, también como es de imaginarse el sicariato.

Pero de repente pasó algo que cambió un poco las cosas, las madres de los desdichados y enfermos consumidores se pusieron de pie y dijeron “ya basta de tanta muerte y dolor”. Ellas se opusieron con valentía y alzaron la voz para acusar directamente a los traficantes de su zona, a pesar de los sicarios y de las amenazas que les hicieron, ellas dieron nombres, lugares y contactos de personas que se lucraban con la desgracia de sus hijos.

Tal vez fue el hecho de que eran mujeres o que los despiadados criminales estaban sorprendidos de que llegaran tan lejos con sus acusaciones, pero los narcos que controlaban la zona prefirieron mantener un bajo perfil ante la situación que se presentaba delante de ellos.

Ellas encontraron muchas barreras que sortear y muchas de ellas no solo provenía de los clanes del narcotráfico, sino también de políticos y autoridades, quienes no querían que su negocio ideal se acabara y terminaran en la cárcel de por vida.

Estos ataques aislados al principio, se volvieron cada vez más frecuentes, hubo oportunidades en que alguna de estas madres se encontraba a la mujer de uno de los capos y le recriminaba a gritos de dónde sacaba el dinero para comprar la ropa de diseñador y para manejar un carro último modelo, a lo que esta ni siquiera respondía.

Sin duda la mentalidad de las personas estaba cambiando, hace años nadie se hubiese atrevido a desafiar a un familiar directo de un narco, ni pensarlo siquiera, pero todo cambia.

Armando el rompecabezas

En la década de los 90 se llevó a cabo la operación Necora, con la cual se realizaron detenciones a implicados en el narcotráfico, cuando lograban atrapar a alguno que podía otorgarles valiosa información, lo obligaban a hablar. Pero los narcos también tenían sus métodos para hacer callar a sus colaboradores, pues en algunos lugares comenzaron a aparecer cuerpos con señales de torturas terribles, que dejaban pasmado de miedo a cualquiera que se atreviera a hablar.

Es en esta época que se realiza la gran redada, la cual contribuye a acelerar el proceso de apresar narcos líderes de clanes mediante reformas a las leyes, primero a la ley contra el blanqueo de capitales que hasta ese momento regía en España, y luego con sucesivas modificaciones a la ley Orgánica para poder disponer de los bienes obtenidos con dinero proveniente del tráfico de drogas.

Así como al famoso Capone lo atrapó el fisco, la Fiscalía anti drogas de Galicia aprobó decretos que tocaban los preciados bienes de los narcos haciendo que la comercialización de su producto fuera cada vez más difícil.

Luego de estos cambios se efectuaron cientos de arrestos, donde se escuchaban relatos dantescos de lo que pasaba en el mundo de la droga, con lo cual se obtuvieron muchos testimonios que sirvieron en la corte para dictar sentencias a imputados por estos crímenes.

Con esta oleada de detenciones cayeron muchos de los grandes capos y a pesar de que el procedimiento fue todo un éxito, solo fue la primera operación coordinada por las autoridades anti drogas que se efectuaría para tratar de acabar con los carteles que llevaban años adueñados del territorio.

Para procesar los grandes nombres y lograr condenas, al momento de tomar las declaraciones no debía haber fallas para que los abogados basaran sus defensas, por ejemplo, los reclusos no debían hablar entre sí, ni tener ningún contacto con alguno de los otros prisioneros, también se les trató de aislar de los medios de comunicación, radio y televisión, no podían bajo ninguna circunstancia hablar con la prensa.

Pero todas esas instrucciones no se cumplieron del todo y los presos podían hablar a gritos cada uno desde su celda, también intercambiaban notas y se informaban de lo acontecido después de cada interrogatorio.

En el mes de febrero de 1992 concluyó la investigación preliminar y para el mes de Julio se realizó la apertura de la audiencia del juicio oral. Según testigos que participaron en obtener la información, era tanto lo que tenían ante ellos, que pudiesen haber pasado años tratando de verificar cada pista, cada dato y cada confesión que se les había proporcionado.

Continúa la pelea

El resultado de estas audiencias fue decepcionante para la mayoría de los ciudadanos que esperaban un poco de justicia, pues pasó lo que era inimaginable, todos los capos salieron absueltos.

Sin embargo estos hechos habían sembrado un precedente, ahora los jefes de los clanes optarían por tener un perfil bajo en su vida cotidiana, ya que atrás quedarían los grandes gastos en carros de último modelo, casas enormes y noches de despilfarro en fiestas sin fin, ahora todo eso debía quedar atrás, las organizaciones delictivas antes intocables ahora debían ser discretas.

El juicio había sacado a la luz nombres, lugares, rutas y jerarquías, cosas que no eran convenientes dada la naturaleza del negocio, sus caras y su identidad ahora era conocida nacional e internacionalmente, lo cual hacía casi imposible sobrellevar una organización delictiva que requería del anonimato.

Esto aligeró el ambiente en las costas de Galicia, donde poco a poco quedó en el olvido aquello de que era una tierra sin ley, un paraíso de narcos donde gobernaban a su antojo sin la intervención de ninguna autoridad.

Pero como dicen los narcotraficantes:

“Mientras hubiera alguien del otro lado, los carteles seguirían enviando mercancía. Y al otro lado siempre había alguien”. 

Luego de la redada que había sido totalmente cubierta por los medios de comunicación, vinieron otras, algunas más fructíferas que otras, entre las cuales destaca la Operación Santino, que aunque fue mucho menos publicitada que la anterior, logró mostrar que en el fondo nada había cambiado y la comercialización de la droga seguía siendo realizada con ingresos astronómicos.

Fueron muchas las embarcaciones que se detuvieron, en una lucha incesante contra la mafia de la droga, pero ellos parecía que caminaban dos pasos adelante siempre. Cada vez se efectuaban operaciones con alijos más grandes, lo cual hacía pensar que este lugar fuera el punto de partida en la distribución de cocaína hacia Europa.

Ahora era el turno de nuevos jefes, pues de las imputaciones algunos permanecían de bajo perfil, los nombres de estos oscuros personajes a la luz salieron, entre los cuales es relevante nombrar a los Lulús, quienes con el ímpetu de la juventud se hicieron cargo de la Costa de la Muerte, territorio que dominaron y que todavía dominan.

Comenzaron a sonar nombres como Alfredo Cordero, quien fue apresado y condenado, aunque cumplió solo parte de su tiempo en confinamiento, también Luis Falcón alias Falconetti, quien trató de darle al juez explicaciones minuciosas de dónde había sacado su fortuna.

También fue tristemente célebre el hombre apodado Franklin Sanmillán, quien se cambió las huellas dactilares y al mejor estilo de Hollywood se realizó cirugías estéticas para cambiar su apariencia. A Jacinto Santos Viñas lo traicionaron, estuvo 4 años en la cárcel y cuando salió libre, continuó con el negocio como si se hubiese tratado de un período de vacaciones.

Manuel Carballo

Manuel Carballo fue uno de los más temibles y despiadados jefes de los clanes de Galicia, este hombre formado al estilo de los viejos traficantes de tabaco, dio su salto al narcotráfico amasando una enorme fortuna, pero en el año 1991 uno de sus cargamentos proveniente de Colombia fue interceptado y aunque se libró de la férrea venganza del cartel de Cali, fue investigado y sentenciado a 17 años de cárcel.

La investigación por este caso duró casi 6 años antes de que finalmente se le dictara la condena definitiva, mientras que el sospechoso disfrutaba del beneficio de su libertad condicional, se fugó un día antes de que llegaran por él para apresarlo; se fue hasta Latinoamérica donde paseaba constantemente y cada vez que quería volvía a su tierra natal, sin miedo alguno de rendir cuentas a la justicia.

Tres años duró su libertad a medias, ya que en el 2006 él mismo llamó a las autoridades pues estaba convencido de entregarse. Su estadía en la cárcel fue corta ya que murió debido a una falla cardíaca en el año 2009.

La caída de Oubiña

El 8 de Enero de 1995 se dio uno de los golpes más emblemáticos al mundo del narcotráfico en Galicia, cuando las fuerzas judiciales tomaron el Pazo de Baión, considerada la joya de la corona de los jefes gallegos de la mafia del narcotráfico.

Esta propiedad era parte del imperio de los Oubiña, donde la mujer del capo llamada Ester Lago tenía un papel protagónico en el negocio, se presume que era ella quien planificaba los embarques y la posterior distribución de la mercancía ilícita, y por supuesto estaba al mando de muchos de los negocios que se hacían para encubrir la ilegalidad de sus abundantes entradas de dinero.

Laureano Oubiña fue detenido al estar implicado en delitos fiscales durante la operación Necora, luego de eso en 1997 fue apresado nuevamente en la Operación Amanecer, y tras esperar por casi dos años en prisión para que le dictaran sentencia, salió en el mes de Septiembre de 1999, y sin perder un minuto de su tiempo comenzó a coordinar nuevos cargamentos de droga y despachos pendientes.

Estuvo prófugo por algún tiempo hasta que en un negocio fallido finalmente la Interpol lo arresta en el mes de Octubre del año 2000, en Grecia, donde se movía bajo una identidad falsa, fue extraditado a España inmediatamente.

Corrupción de la ley y la justicia

Durante mucho tiempo las unidades centrales contra la droga, así como los jueces y fiscales de Madrid, no compartían información con Galicia debido a que el sistema de justicia era totalmente corrupto, la mafia del narcotráfico tenía ojos y oídos en todos lados.

Sus ramificaciones llegaban tan lejos como se puedan imaginar, podían contarse entre sus colaboradores habituales los abogados, alcaldes, políticos, guardias civiles, empresarios, banqueros y muchos otros profesionales a los que se daban beneficios propios de quien ayuda a la mafia.

Actualmente, aunque el narcotráfico ya no tiene tanta presencia y poder en las altas esferas del gobierno, aún se tiene presunción de que pueden mover sus tentáculos e inmiscuirse en las instituciones gubernamentales, siempre y cuando encuentren a quien quiera colaborar con su negocio.

El relevo

Luego de la agitación que durante años generó redadas y persecuciones a viejos capos de mafia del narcotráfico en Galicia, vino un período de tensa calma, durante el cual tanto los clanes como las fuerzas de seguridad debían reunificar esfuerzos y estrategias para seguir con la guerra que se habían declarado.

Los herederos buscaban redefinir el negocio con nuevas opciones y aliados que les ayudaran en el objetivo planteado, ingresar la droga y utilizar a Galicia como punto de partida para ubicar alijos en Europa, esta ruta era efectiva y conocida desde hace mucho tiempo, es funcional y redituable.

Con las lecciones del pasado los nuevos jefes de los clanes optaron por una aptitud más profesional y discreta, ya que no disponían de muchos de los recursos de antes, debían concentrarse en ganar dinero sin morir en el intento.

En esta nueva etapa los capos colombianos piden a sus colegas gallegos que organicen la entrada de la mercancía y la salida para Europa, mientras que ellos se encargaban de afinar los detalles posteriores a este paso.

También la policía cambia su estrategia creando grupos de respuesta contra el crimen organizado, las mafias y el narcotráfico, prestándole la debida atención a los delitos fiscales, ya que como ha sido desde el comienzo, es muy difícil atrapar a un jefe del narco por el tráfico de drogas, no obstante es más fácil hacerlo por el blanqueo de capitales.

La Operación Tabaiba

La operación Tabaiba se llevó a cabo con total precisión, su objetivo era sorprender y desmantelar la red de transporte de la mafia de la cocaína, interceptando a los lancheros que llevaban rápidamente los alijos de droga hacia las costas de Galicia y que hasta el momento habían sido imposibles de atrapar.

Esta operación fue muy productiva, se logró hacer arrestos e imputar delitos a implicados en el negocio del tráfico de sustancias estupefacientes, con un total de más de 26 procesados y la posibilidad de incautación de bienes materiales utilizados en el trafico de estas sustancias, como lanchas rápidas, yates, barcos pesqueros, motores fuera de borda, grúas, tractores para remolcar las lanchas, camiones para el transporte en tierra y vehículos todo terrenos utilizados para la distribución.

El rastro 

Galicia siempre ha sido un lugar de operaciones perfecto por su ubicación estratégica, conexiones y la herencia de un suntuoso pasado en el que la impunidad y la ostentación reinaba. Todavía se recuerda que si lograbas unir a tus adversarios a tu negocio, todos resultaban con exorbitantes ganancias que se repartían por doquier beneficiando con dinero proveniente de la droga a todos los eslabones de la cadena que ayudaban con el objetivo principal, el narcotráfico.

Conforme pasa el tiempo han ido apareciendo nuevos clanes, nuevos socios y nuevas sustancias, como la heroína que deja una sustanciosa ganancia a quien lo trafica. Uno de los cambios más notables que diferencia el nuevo negocio en comparación del que hicieron los antiguos capos, es que ahora la droga entra en grandes contenedores, que esperan junto a toda la mercancía legal.

Aunque el transporte por lancha y por tierra es de menor cantidad de producto, es más barato e implica menor riesgo para el importador, la probabilidad de que estas cargas lleguen a destino es alta, aunque los embarques más grandes son los preferidos por los narcos de ahora.

Lo que se ha mantenido desde el inicio a estas operaciones delictivas es lo impenetrable de las organizaciones, los que están inmersos en este mundo son cerrados, no hablan ni con el soborno más alto.

Algunas veces los jefes de estas organizaciones se comportan de manera paranoica, no hablan con nadie y desconfían de todos; las investigaciones se hacen cada vez más difíciles y hacerle seguimiento a una investigación de alta envergadura es costoso y peligroso, una operación contra los señores de la droga lleva años de esfuerzo conjunto.

Hoy en día se tienen investigaciones abiertas para detectar nuevas conexiones entre los jefes que actualmente rigen este mundo, las relaciones con poderosos empresarios, políticos y autoridades siempre han existido y aún en estos tiempos existen, haciendo perdurar el mortal negocio de muerte que genera millones de ganancia neta a quien se atreva a realizar este tipo de operaciones.

Acerca del autor

Nacho Carretero es un escritor y periodista Español que comenzó su carrera trabajando en el departamento de redacción de varios medios de comunicación, para abrirse paso luego como periodista independiente, trabajó para medios como el Jotdown, XL semanal, Gatopardo y El Mundo.

En sus trabajos siempre ha mantenido una línea periodística enmarcada por reportajes que efectúan críticas y exponen las verdades sobre el tema a abordar, entre sus escritos más sonados está el reportaje sobre el mundo del narcotráfico en Galicia, del cual podemos leer en su controversial libro “Fariña”; también ha escrito sobre el terrible genocidio en Ruanda, el virus del Ébola en África y la guerra civil vivida en Siria.

Debido al éxito obtenido con Fariña, hubo interés por llevarla a la televisión, lo cual dio como resultado una serie cuyo guión se basa en la investigación realizada por Carretero, plasmada en el libro.

Esta serie tiene el mismo nombre del libro y fue estrenada el 28 de Febrero del 2018 por el canal español Antena 3, lo cual coincide con el secuestro del libro por parte de las autoridades del Estado una semana después del estreno de la serie. Como era de esperarse luego de este insólito hecho, los niveles de ventas se incrementaron por la curiosidad de los lectores.

Posteriormente Nacho Carretero publica la obra “En el corredor de la muerte”, que cuenta la historia sobre la investigación de un caso muy conocido, el de Pablo Ibar, quien defendía su inocencia tras haber sido declarado culpable. En este trabajo, Carretero no toma partido y se dedica a exponer los hechos tal y como sucedieron.

De esta obra también se realiza una serie de televisión con el mismo nombre, la cual está basada en el libro de Carretero, que cuenta con 5 capítulos que obtienen la mejor de las críticas.

En el año 2019 se efectúa el estreno de la puesta en escena de Fariña, una obra de teatro que hace una gira con un rotundo éxito por toda Galicia, siendo una de las obras preferidas del público.

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