≡ Menu

El día que se perdió la cordura: Argumento y Personajes

«El día que se perdió la cordura» es un libro perteneciente a la categoría de suspenso, que le brinda al lector una experiencia única, donde el misterio se mantiene durante todo el desarrollo del argumento, con personajes interesantes y profundos que atrapan la atención durante toda la siniestra historia que incluye elementos de violencia, locura y terror que los llevará al límite de la locura.

El día que se perdió la cordura

Acerca del libro

«El día que se perdió la cordura» es un libro de suspenso que tiene todos los elementos que son imprescindibles en una buena historia que te dejará absorto por el misterio que envuelve un escalofriante hallazgo, el de un hombre que tranquilamente deambula por las calles con una sonrisa en la cara y el cuerpo desnudo cubierto de sangre seca, con la cabeza decapitada de una mujer entre las manos.

Esa descripción basta para despertar la curiosidad lectora de quien quiere disfrutar de una historia entretenida e intrigante, donde enfrentar al culpable de este repudiable hecho se hace cada vez más escabroso, tanto por el aspecto psicológico del presunto culpable como porque en medio de la investigación, nos debemos sumergir en detalles de historias pasadas que abrirán viejas cicatrices que con el tiempo se vuelven feroces signos de violencia y muerte.

En esta novela de suspenso el argumento principal es la cordura del ser humano, desde la perspectiva del autor existe una delgada línea que separa la locura del estado de lucidez que es normal en cualquier persona. No obstante es un límite que puede cruzarse fácilmente, lo más aterrador sobre esto es que la mayoría de las veces el propio dueño de la mente no se da cuenta cuando sus pensamientos pasan de ser meras fantasías, para convertirse en acciones que hieren y cambian vidas de manera absurda y mortal.

«El día que se perdió la locura» nos da la posibilidad de embarcarnos en un viaje que muestra dos historias que se relacionan para llegar a un final traumático y aborrecible, donde una persona deja que su mente alucine en un mundo donde se convierte en juez, jurado y verdugo en situaciones que desembocan en venganza, sangre y muerte, todo ello bajo la errada convicción de que actúa de manera correcta y justa.

el día que se perdió la cordura3

Resumen

«El día que se perdió la cordura» es un trabajo literario del género de suspenso, donde el argumento se desarrolla entorno a un hecho que sorprende la tranquilidad de una ciudad, cuando en el día de navidad ocurre algo tan macabro como sorprendente.

Un hombre aparece de pronto caminando totalmente desnudo, con rastros de sangre en el cuerpo y además con una cabeza decapitada en la mano. De esta escena, lo que más impresiona es que este hombre se muestra imperturbable, no parece tener miedo, ni preocupación por lo que acaba de hacer, de hecho en su semblante se puede observar la satisfacción y superioridad al ver cómo todos se horrorizan cuando miran con detenimiento lo que sucede.

La policía interviene y le apresa de inmediato, pero debido a la actitud del hombre y las características en las cuales se han generado los acontecimientos, es llevado directo a una celda del hospital psiquiátrico de la ciudad, en espera de que sea evaluado por especialistas para obtener algunas respuestas.

Para comenzar la evaluación psiquiátrica, el caso es asignado al doctor Jenkins, quien tiene amplia experiencia en este tipo de enfermos mentales que pueden haber intervenido de una u otra forma en casos criminales; su objetivo siempre es el mismo: entrar en la mente retorcida de la persona para encontrar el por qué de sus acciones.

Para darle apoyo en su evaluación y lograr tener un perfil ajustado a la realidad del caso, es asignada la agente Hyden del FBI, quien tiene experiencia tratando con personas psicóticas y muy peligrosas, a las cuales ha logrado encerrar para siempre.

El día que se perdió la cordura

El caso se torna intenso desde el inicio, primero por la presión implacable de la prensa, quien a toda costa quiere la primicia sobre las investigaciones, ellos quieren saber los avances y pormenores de las pesquisas preliminares, también son los reporteros de este suceso quienes le colocan el apodo de «Decapitador» para lograr vender la información al instante.

Cuando todo estaba dispuesto para comenzar con la investigación, un giro de la trama hace que después de un siniestro hallazgo el doctor Jenkins tenga que enfrentar el más oscuro capítulo en su vida, ya que en una misteriosa caja que recibe en su consultorio se encuentra la cabeza de su propia hija.

Debido a este hecho, una furia indescriptible se apodera del doctor, lo cual le nubla el juicio y le da paso a un dolor asfixiante, cuando se siente ese tipo de desesperación no hay cabida para el razonamiento y el profesionalismo.

Sin embargo, es por la llegada de esta misteriosa caja al centro psiquiátrico que se desencadena el horrible halo de desgracia sobre todos los involucrados, provocando que sea precisamente la agente Hyden quien deba ser la encargada de llevar la investigación en el caso, esto es justo lo que el asesino ha planeado, lo que le divierte es poner de manifiesto su capacidad de manipulación, sin importar tener que arrebatarle la vida a un inocente para lograrlo.

En el libro se reta al lector a evaluar sus conceptos sobre la cordura y la locura, cuando se cruza la línea que los separa y cómo saber diferenciar la realidad de las alucinaciones fantasiosas que se generan a manera de excusa para un comportamiento muy lejano a la normalidad.

Existen hechos fortuitos que ocurrieron hace mucho tiempo, 17 años para ser exactos, que son los que se relacionan directamente con los sucesos de hoy, esos acontecimientos son la semilla que se planta en un pasado confuso, para cosechar la maldad y el desenfreno sangriento del presente.

De esta manera comienza el tenebroso viaje que nos llevará a retroceder y avanzar en el tiempo para juntar todas las piezas de este fantástico rompecabezas de intrigas, miedo y locura, donde la mala suerte hace que un día cualquiera, una familia normal, se cruce con un ser perturbado, despreciable y enajenado, que marcará el antes y después de su completa existencia.

En el libro se hace énfasis en el poder de la manipulación a través de la manera en que un hombre lleva a cabo sus malintencionadas fantasías, convirtiendo a personas normales y corrientes en apariencia, en títeres de sus deseos de violencia y muerte.

Características de la obra

Durante el desarrollo de la historia, el argumento de «El día que se perdió la cordura» se va tejiendo con maestría, captando la atención del lector de manera inmediata, haciendo que nos adentremos en la mente perturbada de un psicópata perverso, detallista y paciente, que elaboró todo un plan con sincronía y oportunidad, para cumplir con su rastro de locura vengativa y satisfactoriamente mortal.

«El día que se perdió la cordura» está clasificada dentro del género de suspenso, donde se utilizan los recursos literarios necesarios para crear un sentimiento de incertidumbre y ansiedad por las situaciones que están sucediendo en la trama, en ella los personajes están inmersos en acciones que desencadenan giros que pueden cambiar la perspectiva del lector de modo que pueda verse distorsionada por  la percepción de la realidad de los personajes.

El estilo de la narrativa del autor es impecable, a propósito de ello es relevante mencionar que el libro «El día que se perdió la cordura» está lleno de referencias literarias de autores reconocidos, tales como Gabriel García Márquez, Auster, Orwell y Stephen King.

También encontramos en este libro descripciones impactantes que ubican al lector dentro de la trama, produciendo un ambiente de suspenso y revelaciones de detalles inquietantes que te hacen dudar de las posibles razones que pueda tener una persona para atreverse a descargar toda su maldad contra otro ser humano.

En este libro encontramos plasmados elementos de sentimientos fuertes y arraigados en cada uno de nosotros, en mayor o menor grado, que nos llevan a realizar acciones de acuerdo a nuestros conceptos y premisas de vida, tales como el odio, el amor, el rencor, el aislamiento, la sensación de ansiedad y de frustración, la falta de valores y la capacidad de aceptar y perdonar.

En cuanto a su ficha técnica «El día que se perdió la cordura» es el primer libro de Javier Castillo, quien tiene como profesión asesor financiero, pero es un apasionado por la escritura. Publicó su primer trabajo literario en el año 2014, inicialmente en una plataforma electrónica para luego hacerla  en físico.

El día que se perdió la cordura

Finalmente fue en el año 2017 que la Editorial Suma, la cual está unida al Grupo Santillana, se encargó de lanzar el libro de manera comercial, el cual tiene una gran calidad narrativa y encaja perfecto en la categoría de suspenso contemporáneo, en sus 456 páginas de acción continua.

El caso tiene una densa complejidad que se asimila de a poco y  el argumento está expuesto de manera perfecta ya que el lector se pasea por diferentes años y lugares distantes, para dar una visión global de lo que está pasando y por qué.

Desde el inicio del libro se hace referencia al pasado en una historia que de manera retrospectiva nos cuenta cómo empezaron a hilarse los hechos, conociendo los vínculos de los personajes, para ofrecer una explicación de «El día que se perdió la cordura«, pues el pasado tiene un papel fundamental en los hechos que ocurren en la trama.

El autor quería asegurarse de que el lector siguiera el orden de los sucesos exactamente como los presentó, para eso colocó anotaciones al inicio de cada capítulo que nos dicen el año en que suceden los acontecimientos y el lugar donde se desarrollan, ya que al ser una novela lineal, tiene saltos en el tiempo y sin esta precaución que tomó el autor, el lector podría sentirse un poco perdido.

El libro presenta muchas historias que se mezclan y fusionan en un solo y aterrador relato, lo cual demuestra la habilidad del autor en fusionar hechos que cuadran perfectamente. Otra característica importante es que los capítulos son cortos, con una retórica fácil de entender, el autor utiliza un lenguaje conciso y brillante, lo cual es absolutamente necesario si se quiere explicar una trama compleja.

El libro plantea un argumento interesante en el cual se debe resolver un caso criminal donde se tienen recursos limitados, ya que el presunto sospechoso no tiene el mínimo interés en cooperar, no se inmuta, no responde a las preguntas que le hace el psiquiatra asignado al caso, de hecho la sonrisa y los aires de superioridad que tiene este sujeto le dan una muy mala espina al Doctor y a la agente del FBI especialista en perfiles psicológicos.

Impresiones finales

Al leer «El día que se perdió la locura» nos encontramos con una historia que mantiene en vilo a los lectores hasta terminar el libro, con cada capítulo se siente la ansiedad de encontrar al culpable y las razones por las que actuó de la manera en que lo hizo.

Ya hacia el final el autor recorta la velocidad de los acontecimientos, como si pretendiera que su audiencia encontrara un poco de sosiego entre tanta tensión argumental, este respiro le da al lector la oportunidad de reflexionar sobre sus posibles teorías para resolver el complicado caso, anticipar el desenlace nos produce satisfacción interna y en el fondo deseamos tener la razón.

Podemos concluir entonces que la novela de suspenso «El día en que se perdió la cordura» nos deleita con su lectura entretenida, fácil de entender, con capítulos cortos que nos dan la oportunidad de comprender realmente lo que sucede, ya que se trata de un relato con un alto grado de incertidumbre y peculiaridades psicológicas que resultan bastante interesantes.

La historia está contada de manera muy original y en general todos los giros del argumento se cierran por completo, excepto la que abre el camino a la segunda parte de la saga.

el día que se perdió la cordura

En esta obra de Javier Castillo se observan dos tipos de figura narrativa, cuando se está desarrollando la historia el autor se apoya en tres voces principales que nos van contando la trama; inicialmente el argumento comienza con el relato en primera persona de los personajes principales Jacob y Steven, que nos entregan su propia visión de lo que sucede, esta versión de los narradores protagonistas es un punto importante para entender los acontecimientos de la historia.

También existe un narrador omnisciente que va descubriendo los hechos ante los ojos del lector a lo largo de toda la historia, este punto de vista es necesario para poder relacionar los hechos del pasado con los del presente, sin complicarnos mucho; el autor quiere que la atención del lector se centre en el análisis del relato y los pensamientos que se generen de lo que va sucediendo, este estilo de escritura aporta agilidad a la lectura, que lejos de resultar pesada con tantos datos y cambios de tiempo, se hace más entretenida.

«El día que se perdió la cordura» expone un argumento absorbente, donde explora los límites del ser humano para enfrentar los sentimientos profundos que dirigen sus vidas, llegando a realizar actos reprochables e incomprensibles tan solo en nombre del amor.

Debido al éxito de la novela y después de que las distintas editoriales de renombre mostraran su interés en la publicación, se llevó a cabo un proyecto para realizar una película, la cual también le otorgó muy buenas críticas tanto al argumento como al desarrollo de los personajes.

El día que se perdió la cordura

El autor deja un final abierto que da cabida a muchas suposiciones y a una continuidad de la historia, ya que la intrincada trama puede generar historias posteriores, de hecho, el final de este relato le da paso a la segunda novela del autor, que es la segunda parte de este libro y tiene por nombre «El día que se perdió el amor«. Los fanáticos de esta historia esperan con ansias que resulte siendo una trilogía.

Personajes 

El autor logró delinear los personajes a la perfección, valiéndose de las herramientas que proporciona al lector para conocer el pasado de cada uno de ellos. Son esas acciones que se llevaron a cabo hace años, las que ahora generan un presente angustiante y retorcido, que desencadena todo un mar de sucesos sangrientos donde se involucran las personas conectadas desde el pasado que enfrentan un futuro sombrío y decadente.

Al principio de la obra, los personajes de «El día que se perdió la cordura»están detrás de un velo de misterio, pero poco a poco, a medida que se va desarrollando el argumento, se van descubriendo detalles y conexiones que nos hacen entender mucho de la trama presentada por el autor. Comencemos por describir algunos de los personajes más importantes.

Jacob Frost, quien es un ser inteligente, introvertido, sarcástico, egocéntrico, con una mente que ha cruzado el umbral de la locura para no volver jamás. Es este hombre el que aparece caminando tranquilamente con su cuerpo desnudo cubierto de sangre seca, con una cabeza cercenada entre sus manos.

Su vida cobra notoriedad infame cuando aparece en la calle, a pesar de las circunstancias y de la furia que está por desatar, tiene un carácter sosegado, lo internan en el hospital psiquiátrico por razones obvias. Dentro de la trama de la novela se nos darán los detalles de su difícil infancia, la cual dio como resultado a un adulto complejo y desquiciado.

Es este hombre el actor principal de esta historia y es al que mejor llegamos a conocer, gracias al empeño del equipo que investiga el crimen para abrir la mente de este psicópata, quien en su retorcida visión de la realidad, insiste en que es realmente justa su manera de proceder.

Es el duelo de voluntades entre Jacob y el Doctor Jenkins el que le pone el toque magnífico a la novela, uno tratando de demostrar su superioridad y el otro analizando gestos, posibilidades y pensamientos para develar qué hace que un hombre realice los terribles actos de violencia de los cuales es responsable.

Un ejemplo de este enfrentamiento está en la siguiente frase:

“Ya me han dicho que en doce horas de interrogatorios no has hablado absolutamente nada. Ni siquiera para pedir agua. La policía baraja dos hipótesis: una, que eres mudo y que no puedes hablar… Y dos, eres más listo de lo que aparentas, y quieres jugar con todo el departamento de policía.”    

El Doctor Jenkins es el director del Hospital Psiquiátrico donde llevan al «Decapitador» luego de que lo encuentran vagando por la calle, como no tiene documentos y nadie lo reconoce, la prensa le colocó ese nombre, con efecto sensacionalista.

El doctor Jesse Jenkins es un psiquiatra inteligente, astuto, serio, con una habilidad impresionante para meterse en los pensamientos de personas perturbadas, de desequilibrados y enajenados a los cuales analiza y toma de ellos la información que necesita para cerrar casos difíciles que involucren enfermos mentales.

Cuando la policía encuentra a Jacob, las autoridades solo piensan que el único capaz de obtener información de este hombre que no ha dicho ni una palabra durante días, es el doctor Jenkins.

En el libro también es importante la referencia a la familia del doctor Jenkins, poco a poco nos vamos enterando sobre detalles de su pasado que son relevantes en el presente del psiquiatra, como por ejemplo, la ex esposa llamada Laura, quien salió de su vida de pronto, poco después de que nació la hija de ambos, ella desapareció sin dejar rastro.

También es importante la relación que existe con la hija, llamada Claudia, quien tiene 17 años y vive alejada de su padre, con una tía en otro estado.

Para ayudarlo con la resolución del caso, la especialista del FBI Stella Hyden es asignada junto con el doctor Jenkins y tratan de doblegar la personalidad de Jacob, ella quiere hacerle el perfil psicológico para darle cierre al caso, pero con el transcurso del tiempo, ella y el doctor dejan de ser analistas para integrarse como actores en esta difícil situación.

Como una historia en retrospectiva se nos presenta la familia Maslow, quienes hace 17 años organizaron pasar un tiempo de vacaciones en un sector adinerado de Salt Lake. En apariencia es una típica familia adinerada, con dos hijas, una pequeña y traviesa hija menor, que cuenta con tan solo 7 años, y la hija mayor, quien con sus 17 años tiene una mala actitud y todo le incomoda.

El padre de la familia se llama Steven Maslow, y junto con su esposa de nombre Karen, cuidan y quieren a sus hijas Amanda y Carla; al padre le cuesta mostrar afecto pero lo intenta a su modo y la madre siempre está tratando de educar a sus hijas de la mejor manera, siendo cercana, las trata más bien como una amiga.

De esta familia el padre se destaca por ser un hombre que trabaja demasiado, siempre está enfocado en sus asuntos, es malhumorado y mantiene una disciplina estricta en el hogar; su hija mayor Amanda, es un poco rebelde, se aburre pronto de la situación y le da un toque sarcástico a todo cuando puede. Un día le suceden cosas escalofriantes que dejarán huella en su interior y la marcarán para siempre.

Frases de «El día que se perdió la cordura»

En este apartado incluimos una selección de las mejores frases extraídas de la historia:

  • “Todos y cada uno de nosotros guardamos dos mitades, dos extremos que nos impulsan hacia un lado o hacia otro. Que podemos amar con todas nuestras fuerzas algo, pero siempre nos queda una parte oscura esperando despertar.”
  • «Es muy distinto lo que una persona quiere, a lo que una persona necesita, a lo que una persona dice que quiere.«
  • «Dos caras de una misma moneda, al fin y al cabo como todo el mundo, pero llevado a sus más extremas consecuencias.»
  • “Podemos amar con todas nuestras fuerzas algo, pero siempre nos queda una parte oscura esperando despertar.”
  • Moriré aquí dentro y ellos seguirán con su espiral de destrucción: quebrantando sueños, destrozando vidas, aireando ilusiones, desgranando futuros, eliminando aspiraciones y, sobre todo, dilapidando amores.”
  • “Ten una idea, cualquiera, y siempre habrá un grupo de personas que se la crean, por muy infundada que esté.”
  • «No hay retrato más desgarrador en el mundo que el de una vida aplastada por un alma corrompida»
  • «Lo que sé es que el hecho de soñar un nombre y escribirlo en una nota, no son suficientes argumentos como para asesinar sin piedad».
  • «Se abrazaron durante un rato en silencio, sabiendo que las palabras no dichas significaban mucho más que las que podrían decir, y deseando en que aquel momento durase para siempre».
  • «A veces el destino quiere jugar con nosotros, a veces el destino quiere reírse de nosotros, pero a veces, el destino nos pone a prueba para que nos demos cuenta de que existe».

Resumen por capítulos de «El día que se perdió la cordura»

«El día que se perdió la locura» es una novela de suspenso que nos presenta su argumento en una estructura de capítulos titulados con la fecha y el lugar donde suceden los hechos; de esta manera el autor se asegura de que el lector sepa realmente dónde se sitúa la acción y en qué fecha, ya que sin ello sería un poco pesado saber en qué parte del pasado o del presente de los protagonistas están enmarcados los hechos.

Introducción

24 de Diciembre del 2013. Boston

Al mediodía del 24 de Diciembre, camino por la calle, normal y sin prisa, con la cara desencajada y la mirada perdida. Es como si estuviera en una película horrenda que va en cámara lenta, todos fijan su mirada en mí, me hace gracia que se queden viendo con sus caras de sorpresa y pavor.

Así comienza la historia de un desequilibrado ser que disfruta cada detalle de su macabro proceder, donde la vida humana poco importa, desde su locura y afán de notoriedad.

Un hombre perturbado

26 de Diciembre. Boston

El sujeto que caminó por la calle con la cabeza decapitada de una joven ya está en el hospital psiquiátrico, luego de que en su arresto los policías no lograran que dijera una palabra, decidieron que una evaluación psicológica sería apropiada en este caso.

El prisionero se ha mantenido tranquilo, sentado en la oscuridad, todavía no ha pronunciado palabra, ni siquiera para pedir agua o comida, a estas alturas todo puede suceder.

El director del hospital, llega para hacerle una entrevista, pregunta a los custodios si ha venido alguien a ver al prisionero especial o si ha pedido algo, obteniendo una respuesta negativa a las dos preguntas.

Resultaba inquietante el enjambre de reporteros que esperaba afuera, todos querían saber quién era el «Decapitador», a quién había matado y por qué.

El doctor Jenkins previamente a la llegada del prisionero habló con su personal, les advierte sobre las consecuencias que tendrían si se atrevían a hablar con la prensa sobre algún detalle del caso, les hizo énfasis en que no podían ceder ante sobornos pues les saldría muy caro.

El doctor comienza a entablar conversación con el asesino, le habla de lo famoso que se ha vuelto, de lo intrigado que está en su caso y de que sabe que todo es una estrategia para hacerlos pensar que tienen el control cuando en verdad es él quien sabe lo que en realidad sucede.

Jenkins le quiere hacer creer que está de su parte, que si colabora podrán entenderse y se resolverá el dilema, a lo que el prisionero solo lo mira y le sonríe.

Un verano diferente

13 de Junio de 1996. Salt Lake.

El pueblo de Salt Lake era el destino preferido de muchas familias para pasar las vacaciones de verano, sus hermosos paisajes de playa lo hacían un lindo lugar de esparcimiento para familias de clase social pudiente.

Para disfrutar de su clima agradable y su pintoresco encanto llega una familia normal, un padre que trabaja sin descanso, una cariñosa madre y dos hijas adorables, se disponen a pasar un verano tranquilo, alejándose un poco del ajetreo diario.

Steven Maslow y su familia habían llegado para pasar unos días de relajación, Amanda con sus 17 años era hermosa, obstinada y malhumorada; no quería estar en Salt Lake durante las vacaciones, quería irse cuanto antes.

Carla era la más pequeña, con sus 7 años era todo un torbellino de acción continua, controlada por su madre de nombre Karen, quien disfrutaba de cuidar a su familia y de la vida tranquila.

Al llegar a la casa después de un largo viaje se quedaron viendo la fachada y los alrededores, cuando se disponían a entrar con sus maletas pasó algo inesperado que en ese momento no tuvo importancia alguna, debajo de una de las losas de la entrada había un papel, amarillento y doblado varias veces, la niña lo guardó en su bolsillo.

Llega Stella

26 de Diciembre del 2013. Boston.

Ya eran más de 150 los medios de comunicación que esperaban afuera de las instalaciones del hospital psiquiátrico, ávidos de alguna noticia. Mientras tanto adentro el doctor seguía en sus intentos por comunicarse con el misterioso hombre, el cual seguía con su sonrisa en la cara, en ese momento llega una agente asignada por el FBI para contribuir con el perfil psicológico del prisionero.

«Soy Estella Hyden, perfiladora del FBI». Luego ella comienza a indagar qué es lo que ha descubierto el doctor del paciente en cuestión y le explica la urgencia de llegar al fondo del caso.

Al inicio del relato, Stella se muestra muy segura de sí misma, llega sin ningún tipo de temor, su trabajo consiste en hacer un perfil psicológico de un sujeto en un centro psiquiátrico, nada más; tiene experiencia haciendo lo mismo una y otra vez, no obstante, esta vez será totalmente diferente.

La razón es que este hombre «decapitador» logrará revolver la mente de la agente Hyden de un modo insospechado, el cual la llevará a recobrar memorias perdidas sobre un pasado en el que había ocultado muchas cosas que luego salen a la luz.

Un bosque mortal

25 de Diciembre de 2013. Quebec, Canadá.

En una zona boscosa del Parque Nacional de la Maurice, donde lo agreste del terreno provocaba que los excursionistas se perdieran sin remedio, sucedió algo inquietante, justo antes del atardecer el espeso silencio del bosque se vio interrumpido por un grito espeluznante.

Muy adentro en el bosque, a una distancia considerable del centro psiquiátrico de Boston, se podía ver la aterradora silueta de una persona, encapuchada y empuñando una afilada hacha, caminando entre los árboles.

Un nombre en un papel

13 de Junio de 1996. Salt Lake.

Ya instalados en la casa de verano, Amanda y su hermanita jugueteaban por la enorme casa, a través de los ventanales se podían divisar las casas contiguas, para la adolescente este paisaje era extremadamente aburrido.

De repente recordó la extraña nota que se había encontrado en la entrada y que discretamente había guardado en sus bolsillos, al abrirla no podía creer lo que veían sus ojos, en la hoja amarillenta y sucia se podía leer: «Amanda Maslow, junio de 1996»

Intentando desviar la atención de la madre para que no se diera cuenta de la nota, Amanda decidió explorar la casa con su hermanita y fue la pequeña quien encontró un frasco con un contenido nauseabundo, era un gato en estado de descomposición, cubierto de cientos de gusanos.

La cabeza en una caja

26 de Diciembre 2013. Boston.

El doctor Jenkins y la agente Hyden se dirigen al despacho, mientras caminan el psiquiatra no deja de pensar en la sonrisa confiada de El Decapitador, quería descubrir si estaba tratando con un enfermo mental o con un asesino frío y cruel.

Jenkins le comenta a la agente lo popular que se ha vuelto el caso, ya que hay montones de cartas y paquetes en la oficina de personas que de algún modo se sentían relacionadas.

Mientras hablaba, Jenkins le da el informe a la agente para que se documente sobre la investigación preliminar, pero le llama la atención un paquete que proviene de Canadá, lo toma y cuando lo abre, da un grito de espanto.

Dentro de la caja había una bolsa de plástico con una cabeza de mujer dentro de ella, y una nota escrita en un papel envejecido que decía: «Claudia Jenkins, diciembre 2013«. Al leer el nombre la agente se imagino lo peor, el doctor apenas pudo llegar a decir, «es mi hija».

Una vuelta por el lugar

13 de Junio de 1996. Salt Lake.

La madre trata de negociar con su hija adolescente para ver si logra que cambie su comportamiento, aunque sea por unos días. Así que le dice a Amanda que si se comporta de buena manera, la dejará pasar el verano en New York tal y como ella desea.

La chica accede y va con su padre a caminar por los alrededores, tratando a toda costa de ser una familia normal y estrechar lazos, es en este momento cuando por primera vez se cruzan dos de los personajes más relevantes en esta historia, Amanda y Jacob.

En esta salida del padre con su hija, se dan cuenta de que en este lugar las cosas no son lo que parecen y ambos están a punto de empezar a bajar por la escalera en espiral que les conducirá de manera inevitable hacia un futuro de locura y miedo.

Una sentencia de muerte

23 de Diciembre del 2013. Boston.

Un desconocido habla consigo mismo, mirándose en el espejo, se siente satisfecho por su palidez y sus marcadas costillas, se había estado preparando para un cambio físico extremo y sentía que lo había logrado.

En su conversación interna se nota a simple vista lo desequilibrado que está; tiene unos elementos impactantes dispuestos ordenadamente sobre una mesa: cuerdas, unas fotos, cintas, sacos  y un hacha.

Este hombre tiene una conciencia cargada de muerte, la culpa y el arrepentimiento no lo dejan en paz ni por un segundo, sus pensamientos lo torturan, tanto o más que a las inocentes mujeres a las que ha asesinado a sangre fría.

Un pensamiento le quedó fijo en la cabeza, como un objetivo de vida, de lo cual jamás podría ni quería escapar: «Voy a cambiar el mundo, moveré el cielo, y esperaré una eternidad para recuperar su recuerdo, su sonrisa. Sobre todo para recuperar la cordura….»

Alguien me observa

14 de Junio de 1996. Salt Lake.

Amanda no podía dejar de pensar en la nota que había encontrado, estando sola en el auto sintió que su corazón se detenía por completo; a lo lejos podía ver la extraña figura de un desconocido, que parecía estar inmóvil mirándola.

La chica continúa su paseo por la ciudad con su padre, quieren comprar pizza y otras cosas para disfrutar sus vacaciones, pero la chica se encuentra preocupada, la asustó mucho que aquel hombre la estuviese observando y estaba el misterio de la nota, era mucho para los nervios de la adolescente.

Amanda y su padre finalmente se deciden a comprar vinos, el dependiente los atiende con buen agrado pero está absorto al ver a la adolescente, tiene una trivial conversación con Steven, mientras no le quita los ojos de encima a su hija.

Al entrar a la gasolinera, una anciana se dirigió a Steven saludándolo por su nombre, este sorprendido le pregunta cómo sabe su nombre, a lo que la anciana le responde que él y su familia son bien conocidos en la ciudad, casi como si se tratara de celebridades.

La sensación de estar siendo observada la hace querer huir, presiente que algo pasa pero no sabe qué es. Aún nerviosa, decide no comentarle nada a su padre, quien la lleva a comprar vino en una vieja tienda, donde de pronto una extraña anciana la llama por su nombre sin conocerla; esto inquieta más a la adolescente.

Al despedirse, el padre de Amanda le dice que no lo trate de usted, que le puede llamar por su nombre, a lo que el muchacho le responde con respeto y una voz entrecortada, «Encantado de conocerle Steven, mi nombre es Jacob«.

Cuando volvían a casa, accidentalmente atropellan a un hombre que caminaba apresurado con una bolsa de naranjas, después de unos segundos de tensión, el hombre se levanta y sigue, a pesar de que la intención de Steven era llevarlo al hospital, él se niega diciendo que está bien.

Para que lo deje ir acepta una de las botellas de vino que Steven acababa de comprar, y le dijo su nombre «Soy el doctor Jenkins, voy a ver a mi esposa que acaba de tener a nuestra primera hija«.

Un asesino sin voluntad

26 de Diciembre de 2013. Quebec, Canadá.

Un hombre despierta con el alba, se le ve desaseado y con barba de varios días, su entorno es más deprimente todavía, todo está sucio y viejo; siente hambre y se dirige a la pequeña cocina, saca una filosa navaja que tiene en uno de sus bolsillos y al mirar sus manos con restos de sangre, comienza a recordar.

A pesar de tener dentro una sensación extraña, se sentó frente al televisor, donde reinaba una sola noticia, «El decapitador ha aparecido, nadie sabe quien es», es en este momento que este hombre se levanta corriendo, bosque adentro, recordando la noche anterior, mete la mano en su bolsillo y encuentra un papel escrito, lo lee entre pensamientos de rabia y profundo odio.

El misterioso hombre, sucio y desencajado, va a toda velocidad en su camioneta vieja, se da cuenta que debe llenar el tanque de combustible y se dirige a la gasolinera, todo esto con lágrimas en su rostro, a pesar de que no quiere llorar, ni sentir, no puede evitarlo, se dirige a un teléfono público y marca el número, cuando le responde una voz de mujer ella le dice: «¿Steven eres tú?», a lo que él difícilmente responde «Pronto terminará todo«.

Ya al atardecer del 6 de diciembre, el montañés con su vieja camioneta llega a New York, entre el bullicio y atascado en un mar de autos, sale y se para en medio de un montón de desconocidos que le esquivan, sin fijarse ni siquiera en el extraño hombre que está parado en una acera, con un trozo de papel en la mano, donde se lee: «Susan Atkins, diciembre 2013«. ¿Qué ha hecho ella para merecer morir? es la pregunta que se hacía una y otra vez, con sentimientos de arrepentimiento.

Repasaba en su mente la manera de realizar el trabajo e imaginaba los detalles para cubrir su rastro, para esconderse y esperar el momento adecuado para llevarse el cuerpo de la pobre chica, nada se le escapaba ya, debido a que eran muchos años de experiencia los que tenía haciendo lo mismo.

Pasaron más de seis horas hasta que completó el trabajo, con una increíble tranquilidad, bajó las escaleras con el cuerpo, lo puso con cuidado en su vieja camioneta y arrancó decidido entre las sombras de la noche.

Comienza el juego

26 de Diciembre 2013. Boston.

En vista de los recientes acontecimientos y del macabro hallazgo dentro de la caja, la agente Stella debe hacerse cargo de liderar la investigación, a pesar de sentir que la abandonaban las fuerzas, disimula y quiere dar una apariencia serena frente a la prensa que la increpaba con miles de preguntas al mismo tiempo, era la rueda de prensa más difícil que había tenido que hacer.

Trató de mostrarse centrada y en control de la situación, pero había momentos en que se quedaba helada, a su mente volvía la horrible imagen de la cabeza dentro de la caja, sus nervios estaban sin control, se sentía abrumada, asustada y a pesar de eso debía seguir, dar la cara y atrapar al culpable de tan horrible hecho, todo esto sin que la prensa se entere de los detalles.

Mientras tanto, la agente Stella da por terminada la infernal rueda de prensa, sorprendentemente el director estaba serio, recuperado, dispuesto a trabajar. Su entereza era casi imposible de asimilar.

Le expresa a Stella que para él es mejor encargarse del caso, ya que tenía esa responsabilidad con su hija. «Esta es la desgracia más grande que le puede suceder a una persona, así que debo obtener respuestas, haciendo lo que sé mejor que alguien más».

Todo está dispuesto para la evaluación psicológica, de ella dependerá si se le considera al prisionero como un enfermo que debe estar en un hospital o es un asesino cruel al que le tocará un encierro de por vida.

Al realizar la entrevista el prisionero no levantó la mirada, el doctor iba decidido a hacerlo hablar como sea, así que lo amenaza con aplicarle electricidad si no colabora y para sorpresa de todos, la estrategia funciona y le dice al doctor que siente mucho lo de su hija.

Luego de esto la entrevista siguió como un enfrentamiento de voluntades, con preguntas inteligentes de parte del doctor y respuestas aún más inteligentes de parte del asesino. En algunos momentos el director se derrumba, solo quería quitarle la vida a quien de la manera más despiadada y sin tener ningún tipo de remordimiento le quitó lo que más amaba en el mundo: su hija.

Al marcharse el director, Stella se prepara para entrevistarse a solas con el asesino, ella entra a la habitación con una seguridad solo de apariencia, pues por dentro está petrificada. De manera cortés le pregunta el nombre al sospechoso, y este en un gesto de amabilidad y condescendencia le dice: «mi nombre es Jacob«.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de la agente, nunca había visto a un criminal tan frío e inteligente, era suspicaz, como si estuviera a cargo de llevar la entrevista, entró en la mente de Stella y la aterrorizó en extremo, solo con una frase: «Necesitaba encontrarte, Stella Hyden«.

Jacob

En la entrevista con Stella, Jacob se esmera por darle protagonismo a la asustada agente, diciéndole que era importante que fuera ella quien le hiciera el perfil psicológico.

Comenzó contándole detalles sobre su niñez y su dura adolescencia, conviviendo en la pobreza con una madre cariñosa, desvalida, miserable, quien perdonaba una y otra vez a su padre, quien era un borracho violento y abusivo.

Le habló con lujo de detalles sobre las borracheras de su padre, y también que tuvo que defender a su madre de los golpes que este le propinaba a su antojo, fueron incontables las veces que intentó convencerla para dejarlo, pero ella nunca lo hizo, así que huyó de toda esa miseria.

Mientras tanto el doctor sintiéndose agobiado, entró a un bar, lo atendió un hombre muy amable y conversador, que le dijo lo impresionado que estaba al ver al decapitador con su cabeza chorreante de sangre parado junto a la puerta. Para el doctor, era como si la pesadilla lo siguiera a todos lados.

Jenkins salió del bar sintiéndose aturdido, al llegar a su casa ni siquiera encendió la luz, ya nada parecía tener algún sentido. Entró apesadumbrado a la habitación de su hija y miró sus cosas, sus libros, sus fotos y comenzó a llorar, se sentía culpable de haberla enviado a Canadá a pasar un tiempo con sus tíos.

Ya se acercaba la noche y Stella no se atrevía a interrumpir a Jacob, quien hablaba con coherencia y lo más resaltante en sus palabras era lo detallado de sus recuerdos, relató pensamientos, sensaciones y palabras como si fueran de fecha reciente.

Jacob prosiguió con su historia, diciendo que había llegado a Salt Lake en el mes de mayo de 1996, hace exactamente 17 años, en su mente solo quería alejarse del dolor de su drama familiar, quería en una palabra olvidar todo y vivir cosas nuevas.

«Pero el destino tenía algo terrible preparado para mí, un día entraron a la tienda de mi tío, (continuó Jacob) dos policías, para decirme que mi padre había matado a mi madre, que lo habían apresado y que pasaría el resto de su vida tras las rejas. Mi vida cambió radicalmente ese día«.

A los pocos días de haber conocido a Amanda, Jacob se animó a invitarla a la feria, le gustaba mucho, se imaginaba pasando la vida junto a ella, a él le sorprende un poco que ella aceptara ir con él, pero eso le hizo soñar con la posibilidad de que pudieran estar juntos, se sentía enamorado.

Volviendo a la casa del doctor, este siguió revisando las cosas de su hija y se extrañó con un viejo álbum de fotografías que no sabía que su hija tenía, al ver las fotos de cuando nació su hija, cuando la enseñaba a caminar y muchos momentos memorables, se perturbó por observar algo inusual en ellas, primero sacó el papel donde estaba escrito en nombre de su hija, el que venía en la caja con la cabeza de la joven.

Se fijó que en la parte de atrás, las fotografías tenían un asterisco perfectamente centrado, al igual que la nota con el nombre de su hija, también notó algo que antes no había visto, en el reflejo ve a su esposa desaparecida, que durante años estuvo allí, sin que él lo supiera.

La huida

27 de diciembre del 2013.

Stella y Jacob han hablado hasta la madrugada y el «decapitador» era quien dominaba la conversación, él seguía en su descripción de Amanda, alguien que, con apenas unos minutos de conocerla supo que era el amor de su vida.

De repente entra el doctor Jenkins, quien pensaba que por ser de madrugada ya estaría solo el prisionero, pero en vez de eso encontró que seguía la agente con su evaluación. Jacob les decía con su ya acostumbrada pasividad que no se trata de asesinatos aislados, que son parte de un todo, un rompecabezas del cual ellos forman parte, y que va a terminar frente a sus ojos.

En una sorpresiva confesión le dice a la agente Hyden que cuando fue a buscar a Amanda para ir a la feria como tenían planeado, se encontró con una mujer demente, despeinada, con el rostro desencajado, que entraba corriendo a una de las casas vecinas.

Esta mujer era Laura, la desaparecida esposa del doctor Jenkins, quien en medio de su locura convenció a un grupo de personas tanto o más desequilibrados que ella, que soñaba con nombres de mujer y fechas en las cuales debían morir, porque si no lo hacían desencadenarían males mayores para la humanidad.

De hecho, de aquí es de donde se generaba toda la locura, la cual iba infectando todo a su paso; los sueños de Laura le causaban pánico, estaba convencida que una muerte era mejor que la de miles y que así detendría el fin de los tiempos.

Cuando despierta el 27 de Diciembre en Boston, escribe sobre un pedazo de papel: «Stella Hyden, final de los días».

Preocupada por encontrarla Laura deambula por la calle, hasta que en un comercio donde había muchas pantallas de televisión encendidas, vio la reseña de la rueda de prensa en el hospital psiquiátrico, en primer plano pudo ver a Stella.

El decapitador ha convencido a Stella que si lo dejaba salir y lo acompañaba, podrían detener muchas muertes que estaban por suceder y que era importante para resolver el caso, ella accede y comienzan a huir.

Llegan a Salt Lake sorpresivamente se encuentran a Laura, quien en un tono amenazador les advierte que hay cosas que deben cumplirse al precio que sea. Luego, de manera inesperada llegó el doctor Jenkins a la ciudad en busca de respuestas.

Pareciera que están en una horrible pesadilla donde nada tiene sentido, vuelven los mismos actores que 17 años atrás cruzaron sus vidas, para cambiarlas por siempre.

El desenlace

Cuando Amanda encontró ese papel con su nombre, no se imaginaba que era su sentencia de muerte, esa nota escrita desencadenó toda una serie de acontecimientos, persecuciones que terminaron de manera horrible, sangrienta y mortal.

Jacob descubre a un grupo de fanáticos, que asesinaban personas según los sueños de una mujer que estaba convencida de que con eso se evitarían muchas muertes, cuando despertaba de sus pesadillas escribía el nombre de su próxima víctima, la cual era vigilada de cerca, hasta encontrar la posibilidad de matarla sin que la policía interviniera, en un ciclo de locura sin fin.

Los nombres eran escritos en pequeños papeles por los seguidores de la locura de esta mujer, donde decía la fecha en la que esa persona debía morir, además de tener la marca de la muerte, en el reverso del papel un asterisco de 9 puntas, que muchas veces aparecía como recordatorio de estar bajo los designios del destino.

Jacob tiene su soñada noche de amor con Amanda, quien le confiesa sus temores, él le promete estar junto a ella y protegerla siempre, pero su promesa de amor sería muy difícil de cumplir, cuando al despertar nota que su enamorada ha desaparecido, la busca desesperado, sin poder hallarla.

Se encuentra con Steven, quien está preocupado por Amanda y en medio de su miedo por el paradero de ella, en un accidente fatídico atropella a su hija menor y la deja en coma. Para colmo de males, cuando están en el hospital la niña también ha desaparecido. Cualquiera perdería la razón con esta sucesión de hechos terribles.

Ese verano, en un giro del destino Steven había perdido a toda su familia y se encontraba solo y aturdido; alguien le dejó en su casa una fotografía de su hija, amordazada y atada a una silla, sin duda era Amanda, y haría lo que fuera necesario para recuperarla, sana y salva. Alcanzar este objetivo le tomaría 17 años de su vida.

Stella forcejeó con Laura quien tenía a todos amenazados con un arma, Jacob la conocía, sabía que era de ella de donde provenía tanta muerte y desolación, hacía años la había estado cazando, al fin la tenía en frente. Jacob, Jenkins y Stella querían terminar esto de una vez por todas.

Ver el nombre de Stella en el papel le revolvió la mente a Laura, quien sentía unos deseos incontrolables de que desapareciera, según ella para salvar el mundo de una catástrofe. Pero ella le dice, «no soy Stella Hyden, soy Amanda Maslow».

El destino llevaría a estas personas aparentemente desconocidas, a través de una carrera llena de locura y suposiciones, para tratar de evadir la sentencia de muerte que tenían sobre sus cabezas, no obstante, la confusión de los que perseguían a Stella Hyden, sería el punto final de esta historia, ya que ahora ella era Amanda Maslow, la chica que una vez fue, y que había vuelto a Salt Lake para terminar la matanza en el mismo lugar donde comenzó.

Al llegar el FBI, Amanda y Jacob, sonreían el uno al otro sintiendo que habían vencido al destino. Como frase final del libro el autor escribe: «Todo en la vida tiene su por qué, pero solo se conoce cuando miras atrás».

Epílogo

Al final del libro el autor plantea un relato con un final abierto, ubicado en un espacio de tiempo alejado, en un sitio desconocido, con un personaje que se menciona al principio de la obra solo en unas pocas páginas; se trata de Carla.

En un futuro distante, una mujer joven se encuentra en un monasterio, el cual es frío, silencioso, iluminado con la solemnidad de la luz de las velas; habitado por unos monjes misteriosos, que le llevan comida hasta la celda donde se encuentra.

Allí en medio de la oscuridad y en un aislamiento casi total, está una mujer sin mediar palabra, le entrega un papel con un nombre escrito: «Jacob Frost, diciembre del 2014«.

Descubre más sobre las interesantes obras de la literatura contemporánea en los siguientes enlaces: